ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

“Una ilusión llamada territorio”, Dror Eydar

droreydar_thumb1.- El conflicto no es por el territorio. Las naciones árabes tienen territorio en abundancia. Los palestinos también lo tienen: no hay judíos en la Franja de Gaza y Jordania tiene una mayoría palestina. Los árabes de Palestina podrían haber establecido un estado propio desde hace mucho tiempo, pero optaron por no hacerlo.

Durante un siglo, y más aún desde 1967, hemos tratado de ignorar la verdadera naturaleza del conflicto entre nosotros y las naciones de la región. Hemos hablado acerca de la partición de la tierra, del territorio, de los intereses, de las medidas de seguridad, etcétera. Pero cada vez que pensamos que estábamos a punto de firmar un acuerdo, algo ocurre. Según la narrativa árabe-palestina, que mucha gente entre nosotros y en Occidente ha adoptado sin cuestionarla, la culpa de la falta de paz está colocada delante de nuestra puerta. Incluso las personas ecuánimes dentro de la izquierda israelí, que no aceptan esa narrativa de culpabilidad israelí, actúan como si fuera verdad. Ellos piensan: si le damos un poco más, si tomamos ventaja de esta nueva “ventana de oportunidad”, entonces tal vez nuestros vecinos estén de acuerdo para firmar un tratado de paz. Ahora, una vez más, están tratando de vendernos la propuesta de la Liga Árabe, es decir, una mercancía agotada que alimenta la industria de la ilusión de la izquierda más ortodoxa hasta que las conversaciones exploten de nuevo. Y entonces el ciclo comenzará de nuevo.

¿Qué hace que la propuesta de la Liga Árabe sea mejor que las demás? Nada. Los devotos de la paz a cualquier precio entre nosotros tienen que justificar su existencia, deben poder seguir murmurándonos su credo, uno que carece de cualquier comprensión realista de la situación.

2.- Es lógico pensar que el conflicto se trata sólo sobre la tierra.Conflictos sangrientos tuvieron lugar en Europa durante siglos hasta que la voz de la razón y de los intereses se impuso finalmente, los conflictos se resolvieron y la paz reinó. “Dos personas se apoderan de una capa. Una dice: Es todo mía, y la otro dice: Es todo mía. En tal caso, deben dividirla”. Así es como nuestros sabios hablaron hace casi dos mil años. El diplomático israelí promedio, y su homólogo en el escalón político, siguen esa misma lógica. Están convencidos de que la clave para resolver el conflicto son unas negociaciones racionales, al final de las cuales vamos a llegar a la ansiada partición de la tierra y con ella, por fin, la paz. Pero, por desgracia, Occidente no ve como son las cosas realmente en esta región. Una y otra vez, esta lógica occidental choca con un muro infranqueable. Lean la Carta de Hamas (una excelente traducción está disponible en Internet), lean la Carta Nacional Palestina de la OLP y Fatah, ambos movimientos seculares. Visiten sus web, vean su TV gracias a MEMRI y  Palestinian Media Watch, que traducen el mundo árabe que nos rodea. Lean lo que dicen en su lengua de manera honesta y realista, y no lo oigan por una vez la voz de la lógica. El odio también tiene lógica, y muchos de los conflictos se puede analizar. Pero no en este caso. Los países de esta región no aceptan a Israel como un Estado judío, como una entidad independiente. La existencia misma de Israel representa para ellos una herejía, un reto desafiante al mundo musulmán, a sus creencias y a sus valores. Israel es una cuña atrapada entre sus ojos, una extensión de Occidente en el corazón de suelo sagrado musulmán. Sigan leyendo sus textos y las fuentes mencionadas anteriormente y verán como sus voces van más allá del mero conflicto religioso. La región en la que vivimos es la cuna de la civilización humana. Las voces que se oyen son las de sus antiguos mitos.

3.- Logos frente a mitos: la palabra frente al mito. Aquí, el mito no significa ficción o fabricación, sino narrativa fundacional de los pueblos y de las naciones. El Islam sólo tiene alrededor de 1.400 años de edad, pero en esta región se ha estado hablando en un lenguaje mítico durante milenios. Y el mito abarca la religión y va más allá de ella.

La costumbre aún vigente de la lapidación, las peleas sangrientas, las decapitaciones, los asesinatos para proteger o vengar el honor de la familia, la percepción del espacio, la herencia y la tierra, las relaciones entre las tribus de la región, la lealtad tribal frente a la lealtad al reino y finalmente otros conceptos que forman una parte importante de la vida en esta región y que se encuentran en un conflicto existencial con la forma en que Occidente ve esos mismos conceptos.

Imaginemos una reunión entre un diplomático israelí y su homólogo palestino. Ambos hablan en una lengua internacional (en este caso, el inglés), y ambos utilizan el término “territorio”. Eso no es complicado. Un territorio está en disputa, y con buena voluntad por ambas partes, una vez que hemos tenido nuestra ración de sangre, se podrá resolver el “problema” de la división de la tierra para que podamos vivir una vida normal como vecinos. Pero esto no sucede. De vez en cuando hay una pausa, luego la parte israelí hace “gestos”. Luego se reúnen para una última ronda y abandonan, antes de que llegue la próxima ola de violencia (de la que Israel, por supuesto, será el culpable).

4.- Aquí está la clave para una comprensión de lo que acontece tras las escenas de esa reunión. El diplomático israelí fue educado en la vieja tradición de pensamiento occidental, de unos 2.500 años de antigüedad, y que pone por delante la lógica a la emoción o el mito. Y esto le lleva a pensar que el territorio se puede dividir y compartir, a que la frontera se puede dibujar donde queramos.

El diplomático palestino también habla de territorio. Pero para él, las palabras son sólo significantes, es decir, la punta del iceberg, un mínimo atisbo de otros mundos completamente diferentes a los nuestros. Para él, no se trata de territorios, sino de la misma tierra – en hebreo “adama”, de donde viene la palabra para definir al ser humano, Adán -. Un ser humano sin tierra no es un ser humano. Su misma existencia es cuestionada. Y aquí es donde el sufijo “dam” – sangre, y que también forma parte de la palabra adama – aparece.

“Dam, Adama, Adam”, si estos conceptos son los que definen su existencia misma, entonces no tienes más remedio que verter sangre por el bien de la tierra que te define como ser humano. No me refiero sólo a juegos de palabras en hebreo, sino a la idea que está detrás de las palabras. La percepción bíblica que cristalizó en esta región hace miles de años corre congruente con los mitos de la región. Ningún diplomático involucrado en las negociaciones hablará nunca de estas cosas, y esta ausencia proyecta una sombra gigante que pasa desapercibida. Este es el inconsciente político que afecta a nuestras vidas de manera mucho más fuerte que nuestra voluntad consciente.

5.- Consideren ahora el problema de los refugiados. Piensan primeramente en esas decenas de millones de refugiados que fueron expulsados ​​y vagaron por toda Europa solamente en el siglo XX [N.P.: y piensen también en los millones de refugiados que generó la independencia de la India y Pakistán], pero finalmente fueron reasentados. ¿Por qué no hay ningún campamento de refugiados en Europa? Después de todo, decenas de millones de personas fueron obligadas a abandonar sus hogares y establecerse en otros. ¿Por qué no permanecen aún como refugiados hasta que se resuelva su demanda de regresar a sus hogares? Pues porque la lógica se impuso. Y no era necesariamente la lógica de los refugiados, pero al menos era la lógica de los países de Europa: para tratar de sanar sus heridas rápidamente y promover la curación del cuerpo político.

Eso no sólo ocurrió en Europa. Ocurrió aquí también. Durante más de una década, miles de refugiados judíos vivían en campamentos de tránsito en el joven Estado de Israel. Vivían en tiendas de campaña, en estructuras de hojalata, en chozas. Lo sé. Mis padres vivieron allí, en campos de refugiados en todo el sentido de la palabra. Pero esos campamentos de refugiados se fueron convirtiendo en barrios, en pueblos y en ciudades de los que nuestro país debería enorgullecerse. En suma, no nos regodeamos en la autocompasión. Llegamos a un acuerdo con la pérdida de nuestra propiedad y de nuestras antiguas vidas, y empezamos a construir una nueva sociedad.

¿Pero qué es único en los refugiados árabes de 1948? ¿Qué les impidió salir de los campos de refugiados y pasar a convertirlos en barrios de los que podrían estar orgullosos? ¿Por qué no establecieron un estado antes de 1967, o inclusive antes, en 1947?

A lo que nos enfrentamos no es a un conflicto sobre el territorio. Este tipo de conflicto no esclaviza a millones de personas en una guerra eterna contra nosotros. No habrá paz aquí hasta que las naciones de la región reconozcan a Israel como el hogar nacional del pueblo judío. Todos los otros problemas se derivan de ese. Este reconocimiento no solamente se debe dar con palabras. Ya hemos tenido suficientes palabras (en inglés). Se trata de la educación, de los libros de texto, de los medios de comunicación, del nombre de las calles y plazas, del discurso educativo, político y religioso en suma. ¿Entienden ustedes que una tarea como esta, tal como se han desarrollado las cosas hasta ahora, tomará por lo menos un centenar de años? Lo que necesitamos es paciencia.

Dror Eydar©  Diario Israel Hayom http://www.israelhayom.com/site/today.php

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Un comentario el ““Una ilusión llamada territorio”, Dror Eydar

  1. marvinchinchilla arias
    17 julio, 2014

    DE FUNDAMENTAL IMPORTANCIA ES ESTA SEGUIDILLA DE ARTICULOS REFERENTE AL GRAN TEMA POCO COMPRENDIDO EN SU CONTEXTO,DADO QUE ESTAN MEDIANDO ELEMENTOS DE CARACTER HISTORICO MUY TERGIVERSADOS POR INTERESES D E NACIONES TERRITORIALISTAS CON UNA EXPRESION DE ECONOMIA POSICIONALISTA EN ENCLAVES FUNDAMENTALES Y CENTROS DE PODER POLITICO. DESDE AHI ES CASI IMPOSIBLE ENTENDER COM ES QUE LAS COSAS SE DAN Y SOBRE TODO FORMARSE UN CRITERIO CUANDO EMPIEZAN A CORRER RIOS DE SANGRE.ESTOS ARTICULOS VINCULANTES LOGRAN HOMOGENIZAR EL CONFLICTO EN LA UNICA LUZ QUE LO ALUMBRA. UNO, UNA REALIDAD HISTORICA CONTEMPORANEA CON UNA POLITICA MODERNA DE SOLUCIONES DE ACTUALIDAD Y OTRA, LA UNICA ALTERNATIVA POSIBLE, QUE ES LA EVOLUCION EN SI MISMA DE UN CONFLICTO DE CARACTER CULTURAL……gracias.

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“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

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“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

“Juglarías” …un poeta en Israel…

Juglarías, la poesía de los hombres y mujeres que abrazan el devenir vital con intensidad estableciendo ese vínculo maravilloso entre vida y literatura. Y pese a la presión del docto en la torre de su castillo, las juglarías se convierten enclerecias, y los hombres y mujeres que las escriben en sabios de sangre instruída con una analítica sanguínea desbordante de historias y experiencias. El texto Juglarías, un poeta en Israel, está escrito entre duelos y quebrantos, entre alegrías y entusiasmos y con una prosa poética natural y profunda. La lírica de Juan Zapato, su autor, es realista, a veces agnóstica en cuanto a lo ulterior; otras de poso infantil ante lo pretérito, en otros casos, como en sus relatos, de tono antropológico pero sin la ausencia de una mirada poética. Todo un testimonio vital fundamentado en el tiempo y el espacio de los años que han pasado desde el inicio de la vida del autor en Argentina a la madurez en Israel tras su aliá. Vida y literatura, elementos inseparables. Textos que nacen del devenir diario y que Juan Zapato ofrece al lector para humanizarse y humanizarnos. Esperanza, a veces casi agotada, la que el autor nos desvela ante el conflicto de su tierra, y saltos a la metáfora vital y a la ataraxia, para descansar de tanto nudo gordiano. Juglarías, un poeta en Israel es vida, un cuaderno de viaje al fin de al cabo. Es una muestra de cómo Juan Zapato hace literatura de su experiencia escogiendo segmentos de aquel momento y aquel lugar que, por un pequeño capricho del cosmos, destacaron sobre otros para ser contados en prosa o poesía. Jesús Sordo Medina (Revista Homo Homini Sacra Res)

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