ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

¿Son éstos nuestros parientes?, Victor Toledo Selman

palestino-judioHe visto como muchos palestinos en Chile defienden el conflicto en Gaza con un patriotismo casi fanático, como si fueran sus familiares más cercanos quienes están en peligro de muerte. Comentan con distintos grados de conocimiento sobre la situación de Medio Oriente, y con una dosis constante de anti-judaísmo -o “anti-sionismo”- si prefieren.
Pienso que las causas que motivaron el operativo israelí contra Hamas están bien justificadas. Cada cual puede tener su opinión. Es cierto también, que a estas alturas la situación se está saliendo de las manos, pues cientos de civiles inocentes han muerto, lo cual obviamente, nadie puede justificar.
El tema es que las redes sociales muestran opiniones de cientos de chilenos a diario, motivados por una solidaridad humanitaria que sin duda es comprensible. Pero muchos de los chilenos con herencia “Palestina” le añaden a sus comentarios un énfasis ultrapatriótico y anti-judío, que es el mismo automatismo que se viene repitiendo desde los años 70s, y que parece combinar muy bien con su fiel consumo de hojitas de parra y kubbe crudo.
Y ya que la guerra de Gaza es una guerra de propagandas tanto como de misiles, me veo en la obligación de recordarles algunos puntos importantes respecto a ese tan entusiasta “Patriotismo Palestino”:
* Palestina es la Tierra Santa. En la Tierra Santa tu religión es lo que define tu identidad y tu historia. La GRAN mayoría de los Palestinos en Chile, somos y fuimos, CRISTIANOS DEL WEST BANK (principalmente Belén y Beit-jala). Por lo tanto, POCO y NADA tenemos en común con los MUSULMANES DE GAZA. Ha existido una comunidad cristiana en Belén desde tiempos inmemoriales, seguramente desde tiempos de Jesús mismo. Esta comunidad habló arameo, griego, y finalmente la historia determinó que hablaran el idioma árabe. ¿Se han dado cuenta que nadie de los que salen en las noticias de Palestina es de apellido Zaror, Saieh, Selman, Abumohor, Chahuán, Jadue, Lasen, Bendeck, Bishara, etc ? ¿Alguno de ustedes tiene algún bisabuelo que se llame Mohamed ? (seguramente más de alguno, pero son los menos). Por otro lado, no deben ser pocos los antepasados de ustedes que se llamaron Abraham, Elías, José, Juan, etc. Adivinen qué origen tienen esos nombres.
* La diáspora palestina al mundo (y a Chile) no fue motivada por la inmigración israelí. Los judíos NO ECHARON A NUESTROS TATARABUELOS. Palestina en el año 1910 era una tierra pobre, decadente, buena para nada. Los 400 años de dominio turco no hicieron más que reventar a su población con impuestos. Para los turcos, Palestina no era más que “Siria del Sur”, una tierra de poca relevancia excepto por el valor espiritual de Jerusalén mismo.
Los Palestinos en Chile -casi todos- salieron al mundo buscando mejores oportunidades que las que ofrecía el decadente imperio turco.
* La inmigración judía PRE-ISRAEL (1880 – 1948) fue lo que REVIVIÓ la tierra. En esos años no le quitaron tierra a nadie porque no había nadie a quien quitársela. Los judíos llegaron con dinero, esperanza y ganas de construir su país propio. Se crearon focos de actividad judía que resuscitaron la economía local; la nueva agricultura y un buen manejo del agua, junto con la creación de miles de puestos de trabajo, permitieron que Palestina pudiera sostener una población miles de veces más grande. Los árabes, empobrecidos hace siglos, llegaron desde todas las tierras vecinas a aprovechar las nuevas condiciones que ofrecían los judíos. La población de Palestina se multiplicó como nunca antes en su historia, a costa de inmigración árabe (más que inmigración judía). Los Palestinos de Chile, por lo tanto, tienen POCO o NINGÚN vínculo con la población palestina post-1948.
* La ocupación militar de Israel en territorios “Palestinos”, (y la misma militarización de Israel) es resultado directo de la agresión conjunta de SIRIA, EGIPTO, y JORDANIA entre 1948 y 1967. Si los estados árabes hubiesen permitido que Israel TAN SOLO EXISTIERA, todas las fronteras se habrían respetado. Israel probablemente estaría funcionando con ciudades prósperas y modernas en Tel Aviv, Haifa, Galilea, y el Neguev; mientras que los Palestinos, aunque sea triste reconocerlo, estarían todavía peléandose entre ellos, hundidos en un estado tercermundista de Gaza/Cisjordania (lo digo a raíz de la historia que ha caracterizado a Siria, Egipto, Iraq, Afganistán, etc).
A muchos les parecerá que estoy aminorando o justificando las calamidades que ha sufrido el pueblo palestino después de 1948. No es esa mi intención. Sólo digo que las cosas habrían sido muy distintas si los países árabes vecinos hubiesen sido más tolerantes con Israel.
* Siempre han habido judíos en Palestina. Después de Cristo, siempre han habido cristianos en Palestina. Judíos y Cristianos siempre han convivido pacíficamente en Palestina. Nunca ha habido un estado árabe-musulmán basado en Palestina. Nunca ha existido un estado árabe-cristiano en Palestina. No hay motivos para que los palestinos chilenos tengan sentimientos anti-judíos.
* Hamas quiere destruir a Israel. Si Hamas lograra este objetivo, montaría un Estado Islámico en Palestina. No sería tan distinto a lo que fue Afganistán con los talibanes. Sería un país pobre, retrógrado, militarizado, opresor; las mujeres andarían todas tapadas, y de no hacerlo seguramente serían severamente castigadas. El turismo y peregrinación a Tierra Santa se verían muy restringidos. Para qué hablar de las maravillas arqueológicas que serían destruidas o mal utilizadas. Eso es lo que quieren para su Tierra Santa?
Reflexionen todo esto. Los hechos son los hechos, pero cada cual es libre en sus opiniones. Yo actualmente no me considero cristiano ni de ninguna religión. Soy chileno, y mi herencia palestina no es más que 1/4 por el lado de mi madre. Así, yo preferiría que la Tierra Santa siga siendo administrada por Israel. Han construido un país maravilloso, próspero, y tolerante con todas las creencias. SIEMPRE Y CUANDO NO HAYAN BOMBAZOS SUICIDAS. Si no fuera por éstos NO HABRÍA necesidad del Muro de separación con el West Bank; habría convivencia y paz.
Señores Palestinos en Chile, no digo que no se deben horrorizar con la situación actual. Digo que si lo hacen, que sea por solidaridad humanitaria y no por elegir un bando con el cual no tienen mayor vínculo. Si les preocupa la situación árabe, ¿dónde estaban sus comentarios en las grandes masacres de las cuales Gadaffi y los Al-Assad (padre e hijo) fueron responsables?
Con todo el respeto que merecen todas las personas independiente de su raza o religión, pocos pueden negar que el Islam ha sido una religión rígida e intransigente. Sus formas más radicales han sido origen directo o indirecto de muchos de los más sangrientos conflictos del Medio Oriente.
Pero también es cierto que muchos musulmanes palestinos son más moderados y siguen al régimen Hamas sólo por terror. La convivencia de musulmanes y judíos es posible; pero si no interpretamos correctamente la historia seguiremos eternamente estancados en lo mismo.

Victor Toledo Selman© Fuente: http://www.anajnu.cl/2014/secciones/opiniones.htm

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“La Torre de Babel Ediciones”

“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

Goodreads

“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

“Juglarías” …un poeta en Israel…

Juglarías, la poesía de los hombres y mujeres que abrazan el devenir vital con intensidad estableciendo ese vínculo maravilloso entre vida y literatura. Y pese a la presión del docto en la torre de su castillo, las juglarías se convierten enclerecias, y los hombres y mujeres que las escriben en sabios de sangre instruída con una analítica sanguínea desbordante de historias y experiencias. El texto Juglarías, un poeta en Israel, está escrito entre duelos y quebrantos, entre alegrías y entusiasmos y con una prosa poética natural y profunda. La lírica de Juan Zapato, su autor, es realista, a veces agnóstica en cuanto a lo ulterior; otras de poso infantil ante lo pretérito, en otros casos, como en sus relatos, de tono antropológico pero sin la ausencia de una mirada poética. Todo un testimonio vital fundamentado en el tiempo y el espacio de los años que han pasado desde el inicio de la vida del autor en Argentina a la madurez en Israel tras su aliá. Vida y literatura, elementos inseparables. Textos que nacen del devenir diario y que Juan Zapato ofrece al lector para humanizarse y humanizarnos. Esperanza, a veces casi agotada, la que el autor nos desvela ante el conflicto de su tierra, y saltos a la metáfora vital y a la ataraxia, para descansar de tanto nudo gordiano. Juglarías, un poeta en Israel es vida, un cuaderno de viaje al fin de al cabo. Es una muestra de cómo Juan Zapato hace literatura de su experiencia escogiendo segmentos de aquel momento y aquel lugar que, por un pequeño capricho del cosmos, destacaron sobre otros para ser contados en prosa o poesía. Jesús Sordo Medina (Revista Homo Homini Sacra Res)

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