ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

Amos Oz a los intelectuales “progres”

AmosOzAmoz Oz: Me gustaría comenzar la entrevista de una forma peculiar: haciendo una o dos preguntas a sus lectores. ¿Me permite?

Deutsche Welle: Por supuesto, adelante.

Primera pregunta: ¿Qué harían ustedes si su vecino de enfrente se sienta en el balcón, pone a su niño sobre sus piernas y comienza a disparar una ametralladora contra la habitación de sus hijos?

Segunda pregunta: ¿Qué harían ustedes si su vecino de enfrente cava un túnel desde su casa a la habitación de sus hijos con el objetivo de volar su hogar por los aires o secuestrar a su familia?

Con estas dos preguntas, le devuelvo las riendas de la entrevista.

Deutsche Welle: Claramente ya nos encontramos en plena entrevista. Deduzco que, al igual que en el caso de la segunda guerra de Líbano en 2006 y la ofensiva de Gaza en 2009, usted apoya a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza. ¿Estoy en lo cierto?

Amoz Oz: No, solo apoyo la respuesta militar limitada, y no la respuesta militar ilimitada como hice en 2006 y después también en el conflicto anterior en Gaza.

¿Dónde está el límite para usted?

En la destrucción de túneles desde donde quiera que vengan. Además, se debe tratar de apuntar solo a objetivos de Hamás, única y exclusivamente.

Parece haber un problema en este sentido. Los túneles son un sistema muy elaborado y difícil de encontrar. Las entradas están ocultas en edificios públicos y privados, de modo que para ello se deberían registrar las casas una a una, lo que supondría un perjuicio para los ciudadanos. Y lo mismo se podría decir de la destrucción de lanzamisiles en zonas civiles.

Me temo que no hay forma humana de evitar víctimas civiles entre los palestinos mientras que el vecino ponga a su niño sobre sus piernas mientras ametralla la casa del prójimo.

¿Pero cree que la analogía del niño sobre las piernas es realmente apropiada? Gaza tiene una gran densidad de población, y las posiciones de Hamás se encuentran inevitablemente en zonas civiles.

Sí, y esa es precisamente la estrategia de Hamás. Es por eso que Israel solo puede salir perdiendo. Cuantas más víctimas israelíes haya, mejor para Hamás. Y cuantas más víctimas palestinas haya, también será mejor para Hamás.

Según usted, ¿la ofensiva actual es exagerada?

Creo que en algunos aspectos es excesiva. No tengo información detallada sobre lo que realmente está pasando sobre el territorio, pero a juzgar por algunos de los ataques del ejército israelí en Gaza, creo que al menos en algunos aspectos la acción militar es excesiva. Justificada, pero excesiva.

¿Cuál sería su sugerencia, entonces?

Yo optaría por acercarnos a Abu Mazen(presidente palestino Mahmoud Abbas – nota de la redacción) y aceptar las condiciones (conocidas en todo el mundo) para una solución biestatal y coexistencia entre Israel y Cisjordania: dos capitales en Jerusalén, una modificación territorial de acuerdo mutuo, eliminación de la mayor parte de los asentamientos judíos en Cisjordania.

Cuando en Ramala y Nablus, Cisjordania, se viva en libertad y con prosperidad, creo que la gente de Gaza tarde o temprano hará con Hamás lo que la gente de Rumanía hizo con Ceaucescu. No sé cuánto tiempo llevará, pero está destinado a pasar, simplemente porque la gente de Gaza se sentirá celosa de la libertad y prosperidad de sus hermanos de Cisjordania en el estado de Palestina. Esta sería, en mi opinión, la solución. Pero está claro que no se puede implementar en 24 o 48 horas.

¿Logra imaginarse un estado palestino sin hostilidades contra Israel?

Desde luego. Creo que la mayoría de los palestinos no están precisamente enamorados de Israel, pero aceptan reticentemente que los judíos israelíes no se van a ir de ahí, del mismo modo que los judíos israelíes, igualmente reticentes y descontentos, aceptan que los palestinos tienen pensado quedarse. Esto no son las condiciones ideales para una luna de miel, pero quizás sí para un divorcio justo como el que se vivió en el caso de República Checa y Eslovaquia.

Nos viene a la mente una imagen de un estado palestino con gran agitación en su economía, un gobierno débil que no puede controlar los grupos radicales y que podría llegar a tomar medidas en su hostilidad contra Israel para permanecer en el poder.

Esto depende de la cantidad de apoyo y material de asistencia que el nuevo estado palestino reciba de Israel, de los países árabes más ricos y del resto del mundo.

Mucha gente argumenta que la solución biestatal no es posible, teniendo en cuenta el progreso de construcción de asentamientos y carreteras en Cisjordania.

Bueno, hace algunos años fui testigo de cómo el primer ministro Ariel Sharon eliminaba todos los asentamientos y el ejército judíos de Gaza en unas 36 horas sin derramamiento de sangre. No estoy sugiriendo que esto se pueda repetir en Cisjordania tan fácilmente, pero soy de la opinión de que nada en la vida es irrevocable salvo la muerte.

Sin embargo, el gobierno derechista israelí tiene una gran base de seguidores entre los asentamientos.

Se trata de un gobierno de derechas que se apoya en un partido centrista y relativamente pacífico llamado Yesh-Atid. Por tanto, está en las manos de este partido centrista decidir el futuro de este gobierno de derechas.

Ha hablado de una solución a largo plazo. ¿Pero cómo sería un acuerdo a corto plazo, en caso de que se diera?

Desafortunadamente, las hostilidades actuales solo cesarán cuando una de las partes, o ambas, se cansen. Esta mañana leí con mucho detenimiento el manifiesto de Hamás. Dice que el Profeta ordena a todos los musulmanes matar a todos los judíos en cualquier parte del mundo. Cita los protocolos de los sabios de Sion (libelo antisemita – nota de la redacción) y dice que los judíos controlaban el mundo a través de la Liga de las Naciones y de las Naciones Unidas, que los judíos causaron las dos guerras mundiales y que el mundo entero está bajo el control del dinero judío. Con todo esto, difícilmente se puede llegar a un compromiso entre Israel y Hamás. Yo siempre me he considerado un hombre de compromisos, pero ni siquiera alguien como yo puede acercarse a Hamás y proponer: “Ni para ti ni para mí. ¿Qué tal si Israel solo existe los lunes, miércoles y viernes?”

Hamás demanda que se levante el bloqueo de la Franja de Gaza.

Yo estoy completamente a favor. Creo que el bloqueo debería eliminarse, y que se deberían enviar una buena cantidad de recursos árabes e israelíes a la Franja de Gaza a cambio de una desmilitarización efectiva. Esta es una propuesta que Israel debería hacer inmediatamente.

¿No se podría interpretar esto como una seña de que los ataques con misiles son un medio efectivo para ejercer presión?

Si el resultado es una desmilitarización efectiva de la Franja de Gaza, estoy seguro de que al menos 80 por ciento de los judíos israelíes aceptarán la situación, aún con el ambiente militar actual.

Es usted parte del 85 por ciento de los israelíes que desean que continúe la ofensiva hasta que se alcancen los objetivos estratégicos de destrucción de túneles y lanzamisiles?

La única alternativa a la continuación de la operación militar israelí es simplemente seguir el ejemplo de Jesucristo y poner la otra mejilla. Personalmente, yo nunca he estado de acuerdo con esa doctrina de poner la otra mejilla al enemigo. A diferencia de los pacifistas europeos, nunca he creído que el peor mal del mundo sea la guerra. Desde mi punto de vista, el peor mal del mundo es la agresión, y la única manera de repeler la agresión es, desgraciadamente, por la fuerza. Ahí es donde reside la diferencia entre un pacifista europeo y un “peacenik” israelí como yo. Y, si me permite, añadiré una pequeña anécdota: un familiar mío que sobrevivió el Holocausto nazi en Theresienstadt siempre les recuerda a sus hijos y nietos que sobrevivió en 1945 no gracias a los manifestantes pacifistas con posters y flores, sino gracias a soldados y sus fusiles.

¿Qué efecto tienen las hostilidadesconstantes en la gente?

Tiene efectos muy malos. Incrementa el odio, la amargura, las sospechas, la desconfianza. Pero este es el caso en cualquier guerra. La esperanza de que de alguna manera los enemigos comenzarán a entenderse entre ellos, a aceptarse, y de que eventualmente lleguen a reconciliarse es una presunción sentimentalista frecuente, pero a través de la historia se puede observar que las cosas siempre funcionan al revés. Enemigos con el corazón lleno de rencor y odio firman un contrato a regañadientes, abrumados por los deseos de venganza. Y es con el paso del tiempo como eventualmente se da un descenso gradual de esas emociones.

Hace 50 años, usted escribió que “incluso una ocupación inevitable es una ocupación corruptora”.

No siempre estoy de acuerdo conmigo mismo, pero en este caso sí que lo estoy. Una ocupación siempre es corruptora, aún cuando es inevitable. La brutalidad, el chauvinismo, la mentalidad cerrada, la xenofobia, todos ellos son síndromes usuales de conflicto y ocupación. No obstante, la ocupación israelí de Cisjordania ya no es inevitable.

Si usted no hubiera sido el que comenzó con la entrevista, mi primera pregunta habría sido: ¿cómo está?

Bueno, personalmente no me encuentro muy bien. Acabo de regresar del hospital tras pasar por tres operaciones y me estoy recuperando poco a poco en casa, entre alarma y alarma de redada. Durante las redadas vamos al refugio y esperamos allí unos momentos, y a continuación seguimos con nuestras vidas hasta la siguiente alarma.

Durante su estancia en el hospital no pudo refugiarse… Suena terrorífico.

No, no es así. Yo he vivido una larga vida y he participado en el campo de batalla en dos ocasiones. Solo siento terror cuando pienso en mis nietos.

¿Cuán seguros se sienten los israelíes?

¿Cuán seguros se pueden sentir los judíos en este planeta? No me estoy refiriendo solo a los últimos 20 o 50 años, sino a los últimos dos milenios. Aún así, le confiaré mi esperanza y mis plegarias para el futuro de Israel: quisiera ver un Israel que no aparece en la primera página de los periódicos de todo el mundo, y que en lugar de ello conquista, ocupa y construye asentamientos en los campos de la literatura, el arte, la música y la arquitectura. Este es mi sueño para el futuro.

Amos Oz, nacido como Amos Klausner, es un renombrado escritor israelí, periodista y profesor de literatura. Sus obras se han traducido a 42 idiomas, entre los que se incluye el árabe. Oz, nacido en Jerusalén, apoya la solución biestatal para el conflicto palestino-israelí.

Dennis Stute© http://m.dw.de/spanish/mobile.A-17824559-30684.html

Anuncios

Un comentario el “Amos Oz a los intelectuales “progres”

  1. generacionjudia
    2 agosto, 2014

    Reblogueó esto en Generacion Judiay comentado:
    Amoz Oz y dos preguntas claves: ¿Qué harían ustedes si su vecino de enfrente se sienta en el balcón, pone a su niño sobre sus piernas y comienza a disparar una ametralladora contra la habitación de sus hijos?

    Segunda pregunta: ¿Qué harían ustedes si su vecino de enfrente cava un túnel desde su casa a la habitación de sus hijos con el objetivo de volar su hogar por los aires o secuestrar a su familia?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

“La Torre de Babel Ediciones”

“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

Goodreads

“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

“Juglarías” …un poeta en Israel…

Juglarías, la poesía de los hombres y mujeres que abrazan el devenir vital con intensidad estableciendo ese vínculo maravilloso entre vida y literatura. Y pese a la presión del docto en la torre de su castillo, las juglarías se convierten enclerecias, y los hombres y mujeres que las escriben en sabios de sangre instruída con una analítica sanguínea desbordante de historias y experiencias. El texto Juglarías, un poeta en Israel, está escrito entre duelos y quebrantos, entre alegrías y entusiasmos y con una prosa poética natural y profunda. La lírica de Juan Zapato, su autor, es realista, a veces agnóstica en cuanto a lo ulterior; otras de poso infantil ante lo pretérito, en otros casos, como en sus relatos, de tono antropológico pero sin la ausencia de una mirada poética. Todo un testimonio vital fundamentado en el tiempo y el espacio de los años que han pasado desde el inicio de la vida del autor en Argentina a la madurez en Israel tras su aliá. Vida y literatura, elementos inseparables. Textos que nacen del devenir diario y que Juan Zapato ofrece al lector para humanizarse y humanizarnos. Esperanza, a veces casi agotada, la que el autor nos desvela ante el conflicto de su tierra, y saltos a la metáfora vital y a la ataraxia, para descansar de tanto nudo gordiano. Juglarías, un poeta en Israel es vida, un cuaderno de viaje al fin de al cabo. Es una muestra de cómo Juan Zapato hace literatura de su experiencia escogiendo segmentos de aquel momento y aquel lugar que, por un pequeño capricho del cosmos, destacaron sobre otros para ser contados en prosa o poesía. Jesús Sordo Medina (Revista Homo Homini Sacra Res)

A %d blogueros les gusta esto: