ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

¿Pueden equivocarse tantas moscas?, Jorge Rozemblum

177611018_50858fde1aLas imágenes del sufrimiento de los civiles gazatíes son terribles. Cada día oímos sus gritos de desesperación, asistimos a sus tumultuosos funerales, vemos la sangre impregnándolo todo. Y entonces uno se pregunta: ¿Y Hamás? ¿Dónde está? Sabemos que disparan más de un centenar diario de cohetes, que intentan penetrar en Israel a través de los túneles, que presentan batalla en los barrios de Gaza. Y entonces, ¿por qué no se los ve en las noticias?

De vez en cuando, en algún video casero de las redes sociales vemos corretear encapuchados, sin más distintivo que un pañuelo verde. ¿Es eso lo que distingue a un “miliciano” de un civil? ¿Lo distinguen los propios civiles? ¿Un chaval de 15 años con un lanzagranadas en la mano sigue siendo un niño civil? Pero lo más importante, ¿por qué no aparecen en las imágenes de ninguna televisión mundial? ¿No existen?

Yo sé la respuesta aunque muchos estarán convencidos de que sólo es propaganda, y la sé de primera mano, aunque no puedo dar nombres: a los periodistas que cubren el conflicto desde Gaza no les permiten filmar cuando es Hamás el que actúa, so pena de jugarse la vida (no es una metáfora). Y quién ose contarlo cuando salga, se expone a la venganza terrorista contra él y los suyos, allí donde viva. Hamás no deja salir de su territorio a quienes sospecha que no van a contar la historia según el guion pactado: Israel asesina y genocida.

Claro está que ni siquiera el terror es perfecto, y a veces alguno se va de la lengua o del Twitter (como el italiano que contó que los niños muertos en el campamento de Shati los provocó Hamás y no un ataque israelí), o algún funcionario de la UNRWA termina confesando lo que todos sabemos (que este organismo de Naciones Unidas colabora, por acción o inacción, con el terrorismo de Hamás, escondiendo armamento en sus instalaciones y devolviéndoselo cuando se descubre). Una vez más, no hay imágenes de los misiles encontrados, ni de las instalaciones educativas de las que, como un reloj suizo, al día siguiente de cada hallazgo la prensa se hace eco del anuncio de Hamás de que han sido bombardeadas por Israel a pesar de la presencia de civiles.

Dice el refrán que la primera víctima de la guerra es la verdad. Siendo así, el propio refrán pronunciado ahora forma parte también del engaño y de la relativización maligna de unas evidencias que el ejército israelí no “cuenta” ni “muestra sus consecuencias”, sino que graba y plasma de la realidad misma, en el momento de producirse. ¿Y si Israel no mintiese? ¿Y si, como decía un poster cómico de los 60, millones de moscas se equivocaran y la podredumbre no fuera un manjar? Mi generación es heredera de una guerra en la que el Bien tuvo que bombardear ciudades civiles alemanas y evaporar japonesas para triunfar sobre el Mal del endiosamiento imperial y la locura nacionalizada.

No todas las guerras pero algunas sí siguen el principio de la defensa propia, reconocido en todos los códigos legales del mundo.

Israel se defiende, aunque muchas moscas sigan prefiriendo el olor a mierda que la verdad.

Shabat Shalom
Jorge Rozemblum
Director de Radio Sefarad

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“La Torre de Babel Ediciones”

“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

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“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

“Juglarías” …un poeta en Israel…

Juglarías, la poesía de los hombres y mujeres que abrazan el devenir vital con intensidad estableciendo ese vínculo maravilloso entre vida y literatura. Y pese a la presión del docto en la torre de su castillo, las juglarías se convierten enclerecias, y los hombres y mujeres que las escriben en sabios de sangre instruída con una analítica sanguínea desbordante de historias y experiencias. El texto Juglarías, un poeta en Israel, está escrito entre duelos y quebrantos, entre alegrías y entusiasmos y con una prosa poética natural y profunda. La lírica de Juan Zapato, su autor, es realista, a veces agnóstica en cuanto a lo ulterior; otras de poso infantil ante lo pretérito, en otros casos, como en sus relatos, de tono antropológico pero sin la ausencia de una mirada poética. Todo un testimonio vital fundamentado en el tiempo y el espacio de los años que han pasado desde el inicio de la vida del autor en Argentina a la madurez en Israel tras su aliá. Vida y literatura, elementos inseparables. Textos que nacen del devenir diario y que Juan Zapato ofrece al lector para humanizarse y humanizarnos. Esperanza, a veces casi agotada, la que el autor nos desvela ante el conflicto de su tierra, y saltos a la metáfora vital y a la ataraxia, para descansar de tanto nudo gordiano. Juglarías, un poeta en Israel es vida, un cuaderno de viaje al fin de al cabo. Es una muestra de cómo Juan Zapato hace literatura de su experiencia escogiendo segmentos de aquel momento y aquel lugar que, por un pequeño capricho del cosmos, destacaron sobre otros para ser contados en prosa o poesía. Jesús Sordo Medina (Revista Homo Homini Sacra Res)

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