ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

“¿Es usted de izquierdas?, Paulina Gamus

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Los españoles utilizan el plural para referirse a las posturas políticas de izquierda y derecha, lo que viene al pelo para esta nota. Antes la gente era de una u otra corriente, ahora hay que hablar de izquierdas para poder englobar a un heterodoxo conjunto de así autodenominados, quienes asumen las más asombrosas identificaciones y solidaridades.

Las derechas suelen ser más fáciles de reconocer al menos en Europa. Allá no existe la actitud vergonzante de ciertos partidos políticos en América Latina que se defienden con pasión cuando los acusan de ser derechistas. Ninguno, aunque lo parezca, quiere serlo. Y si lo es no quiere parecerlo.

Hace unos días un amigo me envió por correo electrónico el célebre Yo Acuso de Emile Zola. Releí no solo los alegatos que el escritor escribió y publicó en defensa del Capitán Alfred Dreyfus, un oficial judío acusado de traición a su patria francesa, sino también la historia de la tormenta política que vivió Francia a raíz del juicio amañado y la injusta condena al joven militar. Fue un hecho que conmocionó a la sociedad francesa durante doce años, desde 1894 a 1906. Aparece entonces la expresión despectiva “los intelectuales” (izquierdistas) que emplearon los antidreyfusards (Barrès, Drumont, León Daudet, Pierre Loti, Jules Verne…) contra los dreyfusards (Emile Zolá, Gide, Proust, Péguy, Mirbeau, Anatole France, Jarry, Claude Monet…).

Los antidreyfus eran de extrema derecha sin que les temblara el pulso y los defensores de la inocencia del capitán eran definitivamente socialistas y de izquierda aún con riesgo de sus vidas. La extrema derecha de entonces era ultranacionalista y chauvinista, con el antisemitismo como la fobia más protuberante. La izquierda, incluida la extrema, defendía con vehemencia los principios básicos de la democracia y los tan vapuleados postulados de la revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad.

Las definiciones continuaron muy claras con la aparición en escena del fascismo de Benito Mussolini y del nazismo de Adolfo Hitler. Los militantes de izquierda confrontaron ambos regímenes con sus ideologías y luchas. Muchos -no todos- abrazaron el comunismo soviético que parecía la contrapartida al nazifascismo. Pero cuando cayó la máscara siniestra del estalinismo, la mayoría de partidos y personas de izquierda se decidieron por el socialismo democrático y por la defensa genuina de los derechos humanos.

¿Es esto lo que ocurre hoy? ¿Qué significa en estos días ser de izquierdas? Comencemos por algo aberrante: Hugo Chávez Frías. Desde los inicios de su gobierno se autocalificó como izquierdista, se identificó con la revolución cubana y se convirtió en hijo putativo de Fidel Castro. Pero al mismo tiempo tuvo como asesor a Norberto Ceresole, un fascista argentino que le metió en la cabeza la trilogía caudillo, ejército, pueblo por la que padecemos hasta el día de hoy. Aunque el pueblo siempre estuvo ausente y ahora también el caudillo.

En el año 2000 Chávez visitó a Sadam Hussein, una especie de leproso en el contexto internacional. Le entregó la espada del Libertador a los sangrientos tiranos Robert Mugabe de Zimbabue y Muamar Gadafi de Libia y se hizo afectísimo de Alexander Lukashenko, el eterno dictador de Bielorrusia. Pero la tapa del frasco fue su fraterna relación con Mahmud Ahmadinejad, el fundamentalista iraní, quien venía cada dos por tres a visitar a su “hermano” Chávez y viceversa. Esas relaciones contra natura no fueron óbice para que partidos y figuras de Izquierdas en distintos países, consideraran a Chávez un camarada, un líder o mejor aún, un héroe.

¿Cuál fue el imán que atrajo tantas admiraciones hacia el dictador militar de Venezuela? Su antinorteamericanismo. Anti imperialismo no sería lo adecuado porque nos entregó en manos del imperialismo ultracapitalista chino al que Venezuela le debe hasta el modo de andar. Y es que en eso se han convertido las izquierdas, lo único que las define y las une es el odio hacia los Estados Unidos de Norte América. De esa manera se puede ser de izquierdas y ser aliado y admirador de las FARC, de un Stalin posmo como Vladimir Putin, del dictador sirio Bashar al-Asad, quien por el empeño de mantenerse en el poder ha provocado más de 200 mil muertes en su país, y de cualquier déspota genocida o fanático religioso que se proclame antinorteamericano.

Tratándose de Chávez cualquier desatino o exabrupto era natural y hasta lógico, pero uno esperaba que otros mandatarios de Sur América, hasta ahora respetuosos de la democracia, tuviesen una conducta coherente con sus orígenes. Por ejemplo ante conflictos internacionales como el que actualmente se desarrolla entre el ejército de Israel y el movimiento terrorista Hamás. No son el estado judío y Estados Unidos los únicos que califican a Hamás como terrorista, lo han hecho la Unión Europea, Canadá y Australia. Human Rights Watch y Amnistía Internacional han acusado a Hamás de crímenes contra la humanidad. Pero más allá de esos señalamientos, se sabe que Hamás tiene en su carta fundacional la destrucción de Israel y es además un movimiento fundamentalista islámico que discrimina y oprime a las mujeres, envenena con odio la mente de los niños y persigue la obligatoriedad universal de abrazar el Islam como religión. ¿Puede entenderse que tres presidentas mujeres como Cristina Kirchner, Dilma Rousseff y Michelle Bachelet condenen a Israel en su lucha contra el fanatismo terrorista de Hamás? ¿Tiene sentido que un socialista genuino como José Mujica, presidente de Uruguay, embista contra Israel -la única, democracia del Medio Oriente- para apoyar a un grupo fanático y violador de los derechos humanos como es Hamás? De Evo Morales mejor ni hablar pero ¿Ollanta Humala tenía también que plegarse a la moda de lo que ahora parece políticamente correcto que es condenar a Israel?

Por suerte para los venezolanos, cuyo gobierno ha promovido marchas y manifestaciones anti israelíes y cuyos medios de comunicación han desatado una campaña abiertamente antijudía, la población se ha mantenido ajena a esas incitaciones al odio. Las demostraciones públicas se han alimentado de la burocracia, ni la comunidad árabe que es numerosa, se ha dado por aludida. Y es que la hipocresía de Maduro y compañía hiere la vista de todos. Están acongojados por la muerte de niños y civiles palestinos cuando en Venezuela solo en los primeros siete meses de 2014, han sido asesinados más de 50 niños. En las protestas estudiantiles que comenzaron el 12 de febrero de este año fueron asesinados por los cuerpos de seguridad, 48 civiles y la delincuencia común, apenas en el mes de julio que acaba de terminar, segó la vida de 378 personas. En 2013, 123.000 venezolanos murieron de manera violenta y Venezuela no es un país en guerra. La compasión selectiva no es exclusividad del gobierno de Maduro, es una moda izquierdosa. Pero mirar la paja en el ojo ajeno si es una manera de esquivar la viga en el propio. Es el reino del revés.

Paulina Gamus©

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/04/actualidad/1407119309_976822.html

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2 comentarios el ““¿Es usted de izquierdas?, Paulina Gamus

  1. ssigfrrido
    9 agosto, 2014

    Creo que el eje derecha-izquierda está caduco. No se puede identificar a la izquierda con la democracia y a la derecha con el chauvinismo. Por el contrario hay una derecha democrática, los liberales. Los conservadores también son democráticos, aunque a las izquierdas no les gusten. Y por otro lado, no toda la izquierda es democrática, como el propio artículo señala. Yo creo que es mejor el eje bidimensional del Diagrama de Nolán. http://www.politicalcompass.org/es/

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  2. emilioporta
    12 agosto, 2014

    Demasiada mezcla de cosas y políticas en este artículo. Yo, que tengo claras las cosas y las he manifestado abiertamente en comentarios sobre estas páginas, creo que va siendo hora darnos cuenta de donde está el verdadero enemigo del progreso y la libertad. Eso lo tiene claro la mayoría del pueblo de Israel y muchos pensadores que aman y defienden la libertad que algunas ideologías religiosas niegan y combaten. Me parece muy simplista el ataque al actual régimen sirio o al anterior libio porque las alternativas, como se ha demostrado también en Irak, a los dictadores que contenían el terrorismo y el fanatismo, son bastante peores. Porque los que lucharon y luchan contra ellos son los yihadistas cuya crueldad y métodos son patentes. En cualquier caso, de lo que está ocurriendo en Oriente Medio – ya tenía ganas de tener ocasión de decirlo – solo hay tres grandes culpables: Bush, Runsfeld y Cheney. Su ceguera, idiotez y falta de inteligencia al invadir Irak, han llevado a esta situación. Ceguera que, en parte, compartió el gobierno de Israel. Yo, que no tengo dudas de parte de quien estoy, creo que es hora de que Occidente haga una severa autocrítica. Es terrible ver las contradicciones que existen entre países y políticos de una u otra tendencia. En este “totum revolutum” solo una parte saca ventaja. Y ya sabemos quienes son. Dios nos libre de los seguidores de los propios seguidores de Dios, tenga el nombre que tenga, y de los profetas que se arroguen el derecho a imponer su palabra. El mundo está así, entre otras cosas, por la abundancia de “iluminados”. Y el imbécil e irresponsable del ex-presidente de Estados Unidos, y sus dos escuderos ya nombrados, lo eran.

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“La Torre de Babel Ediciones”

“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

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“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

“Juglarías” …un poeta en Israel…

Juglarías, la poesía de los hombres y mujeres que abrazan el devenir vital con intensidad estableciendo ese vínculo maravilloso entre vida y literatura. Y pese a la presión del docto en la torre de su castillo, las juglarías se convierten enclerecias, y los hombres y mujeres que las escriben en sabios de sangre instruída con una analítica sanguínea desbordante de historias y experiencias. El texto Juglarías, un poeta en Israel, está escrito entre duelos y quebrantos, entre alegrías y entusiasmos y con una prosa poética natural y profunda. La lírica de Juan Zapato, su autor, es realista, a veces agnóstica en cuanto a lo ulterior; otras de poso infantil ante lo pretérito, en otros casos, como en sus relatos, de tono antropológico pero sin la ausencia de una mirada poética. Todo un testimonio vital fundamentado en el tiempo y el espacio de los años que han pasado desde el inicio de la vida del autor en Argentina a la madurez en Israel tras su aliá. Vida y literatura, elementos inseparables. Textos que nacen del devenir diario y que Juan Zapato ofrece al lector para humanizarse y humanizarnos. Esperanza, a veces casi agotada, la que el autor nos desvela ante el conflicto de su tierra, y saltos a la metáfora vital y a la ataraxia, para descansar de tanto nudo gordiano. Juglarías, un poeta en Israel es vida, un cuaderno de viaje al fin de al cabo. Es una muestra de cómo Juan Zapato hace literatura de su experiencia escogiendo segmentos de aquel momento y aquel lugar que, por un pequeño capricho del cosmos, destacaron sobre otros para ser contados en prosa o poesía. Jesús Sordo Medina (Revista Homo Homini Sacra Res)

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