ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

“Mitos y realidades” 2do. capítulo: El período del mandato británico (V), Mitchell G. Bard

MITO

«El muftí no era antisemita».

REALIDAD

Mufti_Nazis_group_photoEn 1941, Haj Amín al-Husseini voló a Alemania y se reunió con Adolf Hitler, Heinrich Himmler, Joachim Von Ribbentrop y otros líderes nazis, a quienes quería persuadir de que extendieran el programa antijudío de los nazis al mundo árabe.
El muftí le envió a Hitler 15 versiones de las declaraciones que él quería que Alemania e Italia hicieran tocante al Oriente Medio. Una de ellas pedía que ambos países declararan la ilegalidad del hogar judío en Palestina.
Además, «acuerden para Palestina y los otros países árabes, el derecho a resolver el problema de los elementos judíos en Palestina y otros países árabes, conforme a los intereses de los árabes y, por el mismo método que ahora se está resolviendo el problema en los países del Eje».40
En noviembre de 1941, el muftí se reunió con Hitler, quien le dijo que los judíos eran sus peores enemigos. El dictador nazi rechazó las peticiones del muftí por una declaración en apoyo a los árabes; diciéndole, sin embargo, que el momento no era propicio. El muftí le ofreció a Hitler su «agradecimiento por la simpatía que siempre había mostrado por los árabes y especialmente por la causa palestina, y a la cual él siempre le había dado clara expresión en sus discursos públicos…
Los árabes eran amigos naturales de Alemania porque tenían los mismos enemigos que tenía Alemania, es decir… los judíos…» Hitler respondió: Alemania estaba en pro de una guerra irreconciliable contra los judíos.
Eso naturalmente incluía una activa oposición al hogar nacional judío en Palestina…Alemania suministraría ayuda positiva y práctica a los árabes comprometidos en la misma lucha…el objetivo de Alemania [es]…solamente la destrucción del elemento judío que reside en la esfera árabe…
En esa hora el muftí sería el portavoz más autorizado del mundo árabe.
El muftí le dio a Hitler abundantes muestras de gratitud.41
En 1945, Yugoslavia procuró enjuiciar al muftí como criminal de guerra por su papel en reclutar 20.000 voluntarios musulmanes para las SS, que participaron en las matanzas de judíos en Croacia y Hungría. Sin embargo, él escapó de la detención francesa en 1946 y prosiguió su lucha contra los judíos desde el Cairo y más tarde desde Beirut.

Mitchell G. Bard© Traducción al español: Vicente Echerri ISBN 0-971-2945-4-2

Notas:

40 «Grand Mufti Plotted To Do Away With All Jews in Mideast» Response, (Fall 1991), pp. 2-3.
41 Grabación de la conversación entre el Fuhrer y el Gran Muftí de Jerusalén el 28 de noviembre de 1941 en presencia del ministro del exterior del Reich y el ministro Grobba en Berlín, Documents on German Foreign Policy 1918-1945, serie D, vol. XIII Londres, 1964, p. 881ff en Walter Lacquer y Barry Rubin, The Israel -Arab reader, (NY: Penguin Books, 2001), pp. 51-55.

Ir a la primera nota: https://israelatina.com/2014/07/13/mitos-y-realidades-mitchell-geoffrey-brad/

Continuará

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“La Torre de Babel Ediciones”

“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

Goodreads

“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

“Juglarías” …un poeta en Israel…

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