ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

“La Edad Media aún pervive”, David Nihalat

Ejecuciones5

Hoy más que nunca vuelve a tener actualidad un texto que escribí hace un mes y que reproduzco a continuación. Supongo que, finalmente, las personas de buena voluntad, y, sobre todo, capaces de analizar la realidad sin prejuicios, abrirán los ojos y la mente y sacarán sus propias conclusiones, que pueden diferir en algún aspecto, pero que tendrán un denominador común: el horror ante lo que está sucediendo.

En Oriente Medio se lucha entre la intolerancia más fanática, las ideas del pasado, y el intento por lograr unas sociedades con respeto para la variedad de credos e ideas, unas sociedades que miren al futuro.

El corazón solo no vale ante la barbarie y el panorama que espera a la Humanidad, si no se para a los fanáticos. Desgraciadamente, los defensores de un Dios único y cruel que debe ser impuesto por la fuerza, no admiten razones. Ni palabras. Ni siquiera gestos. Tienen la costumbre de decapitar antes de hablar. Ya pasó, antes de la desgraciada y vergonzosa invasión norteamericana de Irak, ( ¿armas de destrucción masiva? un invento de Cheney y Runsfeld ) con alguna compañía del ejército de Sadam Hussein ( detenido y ahorcado por la fuerza y la “Justicia” de los marines norteamericanos ), soldados que fueron degollados en las montañas iraquies por los radicales. Estoy seguro de que algunos de los que derrocaron a Sadam ahora lo echan de menos. Hasta los petroleros y el idiota de Bush ( no tiene otro nombre, como sus aliados europeos, Blair y Aznar) responsables, en su ceguera, de atacar e invadir un país soberano que vivía en paz, aunque sin “democracia”, y donde convivían en armonía comunidades musulmanas, cristianas y se respetaba la libertad de culto.

Es terrible la barbarie que estamos viviendo. Asesinatos, desplazamiento de poblaciones en masa que huyen del terror y la intransigencia, cientos de miles de muertos… Sin duda estaba todo mejor con Sadam y  Gadafi, y que me perdonen los “demócratas” (?) los apologistas de su “libertad” y su “democracia”… que choca con la más elemental característica del Islam:su carácter teocrático y ser una doctrina, no solo religiosa, sino socio-política y excluyente de otras normas de vida. Una doctrina que, en su formulación más estricta, propugna la “yihad islámica”, esa “cruzada” a sangre y fuego de exterminio de los “infieles”… Y digo cruzada porque en otros tiempos los bárbaros fuimos nosotros. Pero de eso hace más de diez siglos. A los que se asombran de lo que está ocurriendo en el comienzo del siglo XXI hay que señalarles que uno de los problemas es no conocer bien la Historia, ni la geografía, ni la idiosincrasia de los pueblos y las religiones. Y actuar al margen de todos esos elementos. Es terrible a lo que Occidente y la ignorancia y falta de conocimiento y sentido común han dado lugar. Y ahora, voy a repetir lo que escribí, a propósito de un hecho protagonizado por alguien que no deseo ni nombrar, en la mezquita de Mosul.

“El líder del autoproclamado Estado Islámico ( de Irak y Siria ) ha decretado la ablación obligatoria desde hoy de todas las mujeres y niñas desde los once a los 49 años: cuatro millones de habitantes (mujeres y niñas) de la zona que controlan”

Esto unido a que ya han lapidado y matado a una mujer considerada “adúltera” y siguen cometiendo todo tipo de atrocidades, me hace reafirmarme en pensar que solo hay un enemigo claro y concreto del progreso y la civilización hoy día: el islamismo fundamentalista. Ante lo que está sucediendo poco importan otras cosas. No hay más que un enemigo definitivo y peligroso al que hay que combatir e impedir su expansión: el islam radical y su aplicación impertérrita de la sharia, y los que creen que el mundo tiene que convertirse a su religión ( qué trágico atraso…) caiga quien caiga. No lograré entender nunca que haya personas progresistas – y más algunas mujeres militantes de grupos de izquierda – que apoyen, explícita o tácitamente, la yihad y a estos vándalos, autores – en nombre de su “religión y Alá” – de muertes, mutilaciones, secuestros y esclavización de niñas ( Nigeria, Afganistán, Siria, ahora Irak…)

También hay que recordar la noticia de estos días pasados de la mujer de 23 años desfigurada por su marido musulmán afgano a la que están reconstruyendo la cara en el Hospital Gómez Ulla de Madrid. Y su miedo a que, en su ausencia, su marido “venda a sus tres hijas”. Esto es insoportable… y ya no importan las razones históricas de unos y de otros. En Gaza el ejército israelí – no lo justifico y menos ahora que acaban de elegir Presidente a un ultraderechista para sustituir a Simon Peres, partidario de los dos estados, Israel y Palestina – está causando víctimas inocentes… pero Hamás y la Yihad Islámica no aceptan el alto el fuego propuesto y siguen tirando cohetes, utilizando escudos humanos, y haciendo que su propia población se conviertan en “mártires”.  Me pregunto que harían estos grupos si conquistarán todo el Norte de África, Al Andalus, Francia… Realmente no puedo con el tema, no puedo con la ignorancia, ni con esta deriva en el mundo árabe actual, salvo en aquellos lugares donde la riqueza del petroleo hace que se guarden las formas, como Quatar, Kuwait, y los Emiratos en particular. 

Sí, en Irak yo prefería a Sadam, en Libia a Gadafi y, por supuesto, quiero a  El Asad en Siria. ¿Dictadores? Sí. El único modo de parar a esos salvajes de las milicias yihadistas es que la comunidad internacional se enfrente a ellos y no propicie, como ha venido haciendo, aventuras contra gobiernos que aseguran estabilidad en la zona más caótica del mundo, caos originado hace años por los propios halcones del Pentágono y el irresponsable de su anterior Presidente. Qué triste que estos grupos terroristas fueran propiciados, organizados, y pagados por la Cia, las petroleras, y los gobiernos occidentales, los mismos que ahora, se lamentan (como en Egipto hace unos meses) de que la “primavera árabe” se les haya ido de las manos y se haya creado el Estado Islámico de Siria e Irak y de que Libia sea un infierno.

Yo amo la libertad… pero odio la utilización de la palabra “democracia” cuando está vacía. Esa democracia formal que consiste solo en votar… aunque sea poniendo una cruz con el dedo. Claro que más que las falsas democracias odio las teocracias. Y lo que conllevan las dos grandes taras del mundo presente: la intolerancia, el fanatismo, y la ignorancia.

Para terminar quiero recordar, por si alguno cree que todo está aún lejos de nosotros, las palabras del poeta español Blas de Otero:

Me llamarán, nos llamarán a todos.
Tú, y tú, y yo, nos turnaremos,
en tornos de cristal, ante la muerte.
Y te expondrán, nos expondremos todos
a ser trizados ¡zas! por una bala.
Bien lo sabéis. Vendrán
por ti, por ti, por mí, por todos.
Y también
por ti.

(Aquí no se salva ni dios, lo asesinaron).
 

David Nihalat©, Madrid

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Un comentario el ““La Edad Media aún pervive”, David Nihalat

  1. Ross
    24 agosto, 2014

    muy interesante análisis. Gracias por esta entrega.

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“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

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“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

“Juglarías” …un poeta en Israel…

Juglarías, la poesía de los hombres y mujeres que abrazan el devenir vital con intensidad estableciendo ese vínculo maravilloso entre vida y literatura. Y pese a la presión del docto en la torre de su castillo, las juglarías se convierten enclerecias, y los hombres y mujeres que las escriben en sabios de sangre instruída con una analítica sanguínea desbordante de historias y experiencias. El texto Juglarías, un poeta en Israel, está escrito entre duelos y quebrantos, entre alegrías y entusiasmos y con una prosa poética natural y profunda. La lírica de Juan Zapato, su autor, es realista, a veces agnóstica en cuanto a lo ulterior; otras de poso infantil ante lo pretérito, en otros casos, como en sus relatos, de tono antropológico pero sin la ausencia de una mirada poética. Todo un testimonio vital fundamentado en el tiempo y el espacio de los años que han pasado desde el inicio de la vida del autor en Argentina a la madurez en Israel tras su aliá. Vida y literatura, elementos inseparables. Textos que nacen del devenir diario y que Juan Zapato ofrece al lector para humanizarse y humanizarnos. Esperanza, a veces casi agotada, la que el autor nos desvela ante el conflicto de su tierra, y saltos a la metáfora vital y a la ataraxia, para descansar de tanto nudo gordiano. Juglarías, un poeta en Israel es vida, un cuaderno de viaje al fin de al cabo. Es una muestra de cómo Juan Zapato hace literatura de su experiencia escogiendo segmentos de aquel momento y aquel lugar que, por un pequeño capricho del cosmos, destacaron sobre otros para ser contados en prosa o poesía. Jesús Sordo Medina (Revista Homo Homini Sacra Res)

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