ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

“Crónica de una muerte anunciada, por la vocera de Hamas”

TRANSCRIPCIÓN DE LAS CRÓNICAS DE LA CORRESPONSAL DE RTVE YOLANDA ÁLVAREZ (13 DE JULIO DE 2014 – 30 JULIO 2014)

TD 13 JULIO 15:00 h

yolanda-alvarez-gazaIncesante trasiego de carros en el Norte de la Franja de Gaza. Los vecinos de Beit Lahiya emprenden la huida. Mira en qué condiciones estamos. Tenemos que abandonar nuestros hogares. ¿Dónde están los países árabes? ¿Por qué nadie frena a Israel? Queremos paz, se indigna esta gazatí. Familias completas, pero sobre todo, mujeres y niños, son los primeros que intentan ponerse a salvo. No sabemos a dónde ir. No hay ningún sitio seguro en este infierno, se lamenta este padre de familia. Cuatro de cada cinco palestinos viven bajo el umbral de la pobreza en la Franja de Gaza. Estos pastores luchan por salvar no sólo su vida, también su sustento. Cientos de familias gazatíes como esta de Beit Lahiya, del norte de Gaza, están huyendo de sus casas después de haber recibido papeles del Ejército israelí avisándoles para que evacuaran sus hogares. En panfletos lanzados desde el aire, les advierten del próximo objetivo que van a atacar y les indican en qué dirección buscar refugio. Esta escuela de Rimal es la más grande de la ciudad de Gaza. Puede albergar hasta 1300 personas. Sin escudos antimisiles, refugios o búnkeres en toda la Franja, hay 18 colegios abiertos para acoger a los desplazados, que ya son 4000. Las llamamos escuelas-refugio, hoy vienen de las poblaciones cercanas a la frontera del Norte, porque el Ejército israelí les ha ordenado que se marchen, nos dice Akef Shalabi, el director. Dentro, los pequeños duermen después de la noche más mortífera desde que empezó la ofensiva israelí.

TD 13 JULIO 21:00 h

Ha sido el ataque más mortífero lanzado por Israel la pasada noche. A simple vista, cuesta creer que aquí hubiera un edificio de tres plantas con 18 personas dentro. La familia entera ha muerto. La potencia del misil también ha dejado otros 20 heridos en los edificios aledaños. “Nos estábamos preparando para ir a dormir. Sin ningún aviso previo, los israelíes bombardearon y todo voló por los aires. No había ningún miliciano ni nadie de Hamás. El padre era un policía, un funcionario”, nos cuenta Mahmud, que presenció el bombardeo. Las últimas 24 horas han sido las peores en estos seis días de ofensiva militar israelí con, al menos, 45 muertos, según la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos. Estos montones de arena y escombros es lo que queda del ataque más mortífero lanzado anoche sobre la Franja de Gaza. Pero a sólo unos pocos metros, el paisaje es igual de desolador. Este edificio fue bombardeado por el Ejército israelí hace cuatro días. Entre la devastación, los gazatíes intentan recuperar algo de su vida cotidiana. Esta calle del centro de Gaza es, habitualmente, una de las más transitadas, cerca de un popular mercado. Hoy parece desierta. Necesitamos paz, pero una paz duradera, no sólo un alto el fuego. Estos niños tienen derecho a vivir y crecer en paz. “Necesitamos paz y nuestros derechos, como cualquier pueblo”, nos dice este palestino. Como un zumbido perpetuo, el sonido de los drones israelíes que sobrevuelan día y noche la Franja. Se acerca la noche, el momento más esperado por los musulmanes en el mes de Ramadán. Y en Gaza, el más temido en cada ofensiva militar, cuando se intensifican los ataques aéreos. Los gazatíes miran atentos al cielo. Acción y Comunicación en Oriente Medio 3

TD 14 JULIO 15:00 h

En cada rincón de este hospital de Shifa hay un drama. La vida de Um Subhi. “Los israelíes bombardearon mi casa y mataron a cuatro de mis hijos. Hasta mi niña está muerta”, nos dice sin poder contener el llanto. El único hijo que le queda se debate entre la vida y la muerte en Cuidados Intensivos. El doctor Erik Fosse ha venido desde Noruega para este emergencia. “A la gente la hieren con bombas que tiran a las casas. Normalmente matan a todos los que están dentro por la explosión y el derrumbe del edificio. Pero también usan armas antipersona contra gente que va en coche o andando por la calle. Tiran bombas muy precisas de pequeño diámetro que lanzan desde drones. Explotan en el suelo y rebotan mucha energía. Así que suelen perder sus piernas o la parte inferior del cuerpo”, nos explica. También hay muchos heridos por quemaduras y metralla, como este hombre. Su sobrino nos cuenta que ha perdido masa cerebral y aún no ha recuperado la consciencia. “Bombardean casas de burócratas. Por ejemplo, anoche destruyeron la casa del director de este hospital. No es un militar. Dirige este hospital. Pero según la definición de Israel es un oficial de Hamás”, nos explica el doctor. Una semana de ofensiva militar israelí sobre la Franja de Gaza deja ya más de 170 muertos y más de 1.100 heridos. Nosotros hacemos cada día ese balance de víctimas. Pero detrás de cada cifra hay una historia. Un ser humano”.

TD 14 JULIO 21:00 h

Desde la ventana se ven las torres de vigilancia de Israel en la frontera. Ahora ya no hay ventana. El Ejército israelí disparó cinco misiles contra este edificio. Es el hospital Al Wafa. Su director nos enseña los restos de los proyectiles. En una hora lanzaron cuatro, el quinto hizo este boquete. A los enfermos de esta ala los trasladaron a pasillos y otros lugares más seguros del hospital. Todos son discapacitados, sin movilidad. Médicos, enfermeros y la dirección decidimos organizarnos y quedarnos en el hospital para proteger a nuestros pacientes, porque están desvalidos, no pueden moverse por sí mismos, y si los dejamos, morirían, nos explica Basman Alashi, director del hospital. No fue un error de cálculo. Israel acusa a miembros de Hamás y a milicianos de esconderse en lugares como este hospital para salvar sus vidas. Por eso, el Ejército israelí lo considera un objetivo militar. Desde el ataque de hace tres días, ocho activistas internacionales entre ellos, un español, están protegiendo este hospital como escudos humanos en turnos de 12 horas. Esta tarde están dos suecos, Fred y Charlie. Un hospital nunca puede ser un objetivo militar, o ser atacado por las fuerzas israelíes. Desde que estamos aquí como escudos humano, no lo han atacado, nos asegura Charlie Andreasson. Al salir, a poca distancia del hospital, un cohete lanzado por milicianos.

TD 15 JULIO 15:00 h

A las once de la mañana, esta era la respuesta oficial de Hamás al anuncio israelí de alto el fuego. “Nadie nos ha dado aún ningún documento, lo hemos sabido por los medios. No nos importa si Israel lo acepta o no. Seguiremos defendiendo a nuestro pueblo. Después de bombardearlo no es aceptable que ahora digan que quieren un alto el fuego”, nos dice su portavoz, Sami Abu Zuhri. Poco después se reunían para estudiarlo. Este ha sido uno de los últimos bombardeos israelíes, que hemos oído a las siete de la mañana. El Ejército avisó a un vecino 15 minutos antes; por eso no ha habido muertos. En el edificio vivían 30 personas. “¿Y qué si había alguien de Hamás o de la Yihad Islámica ahí? Eso no significa que su familia o los vecinos tengamos que sufrir los ataques israelíes”, nos dice Rashed. Quienes se ganan el sustento en la calle siguen las noticias pegados a la radio. De repente, desde el mercado vemos salir cuatro cohetes disparados desde el sur. Necesitamos paz, no tenemos electricidad ni agua ni derechos para vivir como seres humanos, se lamenta esta gazatí.

TD 15 JULIO 21:00 h

En el barrio de Zeitun, en Gaza, la ilusión de un alto el fuego se hacía pedazos minutos antes de las 4 de la tarde. Ésta ha sido la respuesta del Ejército israelí a 4 cohetes lanzados desde este barrio, que nuestra cámara grababa esta mañana desde un mercado de Gaza. Israel asegura haber golpeado un objetivo militar. En este edificio vivía un miembro del grupo radical Yihad Islámica. “Primero recibimos una llamada. Un dron lanzó dos cohetes pequeños. Y en menos de 8 minutos, han bombardeado con un misil F-16”, nos cuenta Hámdan Dahduah. El aviso ha evitado víctimas. Encontramos un pedazo del misil. Es de plomo y pesa varios kilos. 30 personas, tres familias se han quedado sin hogar por este ataque israelí. No sé si pueden apreciar la magnitud. El misil ha hecho un boquete de varios metros de profundidad y ha tirado abajo un edificio de tres plantas. Los niños recogen los animales que quedan vivos de lo que hasta ahora era una granja. Preguntamos a los familiares qué salida ven a este conflicto. “Sólo queremos nuestros derechos y que se acabe el asedio. ¿Qué precio tenemos que pagar por la paz? ¿Israel tiene como objetivo a una persona, destruye todo el edificio y deja a 30 refugiados más?”, nos dice Raïda. Su hermano y sus sobrinos vivían en este edificio. Es una consecuencia más de un pulso bélico que paga, sobre todo, la población civil.

TD 16 JULIO 15:00 h

Jamila ha venido a su casa, en Beit Lahiya, a recoger algunos colchones. “En la última guerra, tuvimos que salir corriendo, con lo puesto”, nos dice. No es la única que se lleva lo que puede de su hogar. El Ejército israelí ha advertido a 100.000 habitantes del norte de la Franja de que evacuen esta zona. Pero algunos se resisten. Hamás les dice que se queden, que sólo es propaganda. “El lugar seguro es mi casa, para mí. Porque no hay ningún sitio seguro en Gaza ahora mismo”, nos dice Bashir. Mientras grabamos, nos sobrecoge una explosión. Un misil israelí impacta a cientos de metros. Jamila emprende el camino de huida, entre calles desiertas. Ha sido una noche de intensos bombardeos. Israel recupera una práctica de su última ofensiva: atacar edificios públicos y de líderes políticos. “Así ha quedado la casa de Mahmud Azzahar, uno de los miembros de la ejecutiva de Hamás. Es la primera vez, desde que empezó la ofensiva militar, que Israel bombardea la vivienda de uno de los líderes del movimiento islamista.” En esta misma casa, lo entrevistamos hace tres años. Jamila se refugia

en esta escuela de Naciones Unidas. Lleva 4 noches durmiendo en el suelo, con los niños amontonados sobre ella. “No son sólo las bombas. Con el asedio israelí, no tenemos futuro. Sin trabajo, sin medicamentos para mis hijos. Toda nuestra vida es como una guerra”, se lamenta.

TD 16 JULIO 21:00 h

En la playa de Gaza un misil israelí le ha segado la vida a cuatro niños que jugaban junto al mar. Una imagen tan dura que no se la podemos mostrar. Más de 1.800 bombardeos en 9 días empujan al éxodo por calles que el temor deja desiertas. “No puedo vivir en mi casa. La situación es muy mala. Hay mujeres, niños, ¿qué puedo hacer?”, nos dice este palestino. El Ejército israelí ha advertido a 100.000 gazatíes del norte de la Franja de que abandonen sus hogares. Y las escuelas de la ONU empiezan a llenarse de desplazados. “Un desplazamiento que viene originado fundamentalmente por el miedo a una incursión israelí. Y eso empuja la gente a salir de sus casas y buscar protección en cualquier sitio. Pero en Gaza no existen lugares seguros, porque no existen búnkers, no existen procesos ni mecanismos que permitan a la gente protegerse”. Hasta el momento hay 20.000 desplazados registrados por la Agencia de las Naciones Unidas en la Franja de Gaza. Una cifra que va en aumento. Y por la noche, cuando los bombardeos israelíes arrecian, otros miles más acuden a albergues como éste para encontrar refugio. Hala ha perdido a su hija de 2 años en esta confrontación armada. “Dile al mundo que necesitamos que nuestros hijos vivan como los vuestros”, nos pide. A su otra pequeña, este conflicto le ha robado la sonrisa.

TD 17 JULIO 15:00 h

Gaza, al borde del colapso. Sus dos millones de habitantes tienen sólo 5 horas de respiro. Caos en torno a los bancos. Los gazatíes aún no han cobrado el salario del mes pasado. Desesperación y nervios a flor de piel, después de 10 días de bombardeos israelíes. “No hay dinero y necesitamos comprar comida para nuestra familia”, nos dice este palestino. En la acera, esta anciana aguarda que alguien la ayude para sacar dinero. La guerra agudiza la crítica situación de este pueblo sin Estado. “Desde la formación del Gobierno de unidad, en la Franja de Gaza sólo han cobrado su salario los funcionarios de la Autoridad Palestina, no los de Hamás. El movimiento islamista mantiene los bancos cerrados desde el 1 de julio hasta que todos sus funcionarios cobren, incluidos los milicianos.” Los gazatíes se apuran para cubrir sus necesidades básicas. Yahia llena sus depósitos de agua potable, después de días racionando un bien tan esencial como escaso. “Normalmente sólo hay agua corriente una hora cada dos días. Tenemos que rellenar los depósitos día sí día no para poder vivir. Pero con la guerra, es imposible”, nos dice, empapado en sudor. Las ruedas de la vida en Gaza necesitan más aire. Este taller lleva 10 días cerrado. “Hoy es el primer día que abro y ¿ves? No tengo electricidad”, se lamenta el dueño. Gaza necesita algo más que un alto el fuego para salir del atolladero.

TD 17 JULIO 21:00 h

Hedor en las calles de Gaza. La basura se amontona en esta planta, sin llegar al vertedero,desde que empezó este enfrentamiento armado. Cuando estamos grabando, a decenas de metros, 3 cohetes lanzados por milicias palestinas. Los empleados del servicio municipal subsisten con ayuda humanitaria. “Llevamos varios meses cobrando el 60 % del salario. Así, ¿cómo van a comer mis hijos?”, se lamenta este trabajador. 4 de cada 5 gazatíes viven bajo el umbral de pobreza. Esta es la vida en Gaza, se lamenta otro empleado. El sueldo completo tampoco les alcanza para comprar un coche o una moto. Cerrada la ventana humanitaria, el alto el fuego de 5 horas, las calles se van quedando vacías. Menos junto al Banco de Palestina. Mohammed lleva 5 horas esperando. Llevamos 2 semanas sin cobrar nuestro salario. Por problemas entre el Gobierno de Gaza y el de Ramala, Hamás ha cerrado los bancos. Ahora, con la guerra, esto es un desastre, se queja. El calor es sofocante, pero esta tienda lleva 10 días sin vender un ventilador. “Necesitamos que termine el bloqueo, movernos libremente y vivir en paz. Nosotros y los israelíes”, nos dice este vendedor. En este caluroso mes de Ramadán, estas playas de Gaza deberían estar llenas de familias. Pero muchos de los ataques israelíes vienen desde el mar, como el que ayer mató a 4 niños palestinos cerca de aquí. Por eso, estas playas llevan 10 días desiertas.

TD 18 JULIO 15:00 h

[salto en la grabación] Con este ataque Israel vuelve a violar el derecho internacional al bombardear un edificio donde trabaja la prensa. En la planta destrozada estaba la agencia palestina Al Watania. Israel considera este edificio un objetivo terrorista. Afortunadamente no ha habido víctimas. Más de cien misiles han sacudido esta noche los cimientos que quedan en pie en la Franja de Gaza. La población de Beit Lahiya, en el norte, es una de la más castigadas en la primera noche de invasión terrestre, que no frena el lanzamiento de cohetes. En este edificio vivía Um Omar. Ahora se resguarda en este colegio de la UNRWA. “Primero lanzaron un cohete pequeño de aviso. E hirieron a mi marido. Salimos todos corriendo del edificio. Pero cuando estábamos abajo me di cuenta de que faltaba mi hija de cinco años. Y tuvimos que volver a por ella”, nos cuenta aún angustiada. Es su segunda huida en dos días. La noche anterior tuvo que refugiarse en casa de su hermana, ahora también desplazada. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos advierte de que sólo tiene sitio para unos 50.000 desplazados. Pero la ofensiva terrestre lanzada anoche por el ejército israelí afecta a cientos de miles de palestinos en el norte y en el sur de la Franja que ahora no tienen ningún lugar en el que ponerse a salvo. Es viernes de Ramadán. En las calles de Gaza pocos transeúntes. A unos los mueve la fe. A otros, el miedo a la guerra. Temor que vencen quienes tienen poco que perder.

TD 18 JULIO 21:00 h

Así fue la primera noche de ofensiva terrestre en los hospitales de Gaza. El personal médico trabaja a destajo para salvar vidas. Entre incesantes bombardeos, más de 100 en una noche. Ya van 11 noches como ésta. Y los gazatíes se se enfrentan a otra más. Esta misma tarde, el Ejército israelí ha lanzado este ataque aéreo en una avenida de Gaza. Es un cohete de advertencia, pero se ha llevado por delante 2 pisos. Hace sólo unos minutos el Ejército israelí ha lanzado este ataque de aviso en una de las principales calles de Gaza. Todo el mundo está esperando a que lo bombardeen. Nadie sabe cuándo ocurrirá. Sus habitantes se la juegan intentando salvar algunas pertenencias. La Franja entera, sacudida por la ofensiva israelí. aérea, marítima y ahora también terrestre. La invasión ha empujado a otros 18.000 gazatíes fuera de sus hogares. Ya son 40.000, según la ONU. “Salimos huyendo de los bombardeos anoche, llegamos a esta escuela para refugiarnos, para salvar a mis hijos, pero hasta ahora no hay sitio para nosotros”, se lamenta. Este viernes de Ramadán, los gazatíes musulmanes buscan algo de paz en las mezquitas,. aunque aquí tampoco se sienten seguros. Esta semana el Ejército bombardeó este templo en Al Nusairat, en el centro de la Franja.

TD 19 JULIO 15:00 h

Beit Lahiya, norte de la Franja de Gaza. Las antorchas lanzadas por el Ejército israelí iluminan una de las noches más oscuras de este conflicto. Al caer, algunas incendian el vecindario. Las ambulancias se llevan a las víctimas de una ofensiva cada vez más sangrienta. Ya hay 300 muertos. Tres de cada cuatro son civiles, según la ONU. Beit Hanun, norte de la Franja, tres de la mañana. Aquí otras ambulancias acuden a la llamada de vecinos que no tienen otra forma de escapar de una invasión terrestre que avanza sin tregua. Llevan dos días sin electricidad. Encienden el generador para evacuar a esta anciana en silla de ruedas. Familias enteras huyen sin saber dónde ponerse a salvo. Nuestro cámara graba estas imágenes en medio de los intensos bombardeos, uno cada 10 segundos. Los gazatíes están atrapados entre los milicianos, que se esconden bajo edificios civiles, y el Ejército de Israel, que bombardea allá donde hay milicianos y lanzaderas de cohetes, haya o no civiles. Este robusto hotel en el que nos encontramos, en el norte de la ciudad de Gaza ha quedado esta noche durante varias horas en el fuego cruzado entre el lanzamiento de cohetes de las milicias gazatíes y el disparo de misiles del Ejército israelí. Aquí nos alojamos periodistas españoles y prensa extranjera. En el balcón de la habitación, desconchado por las explosiones, encontramos un trozo de metralla. A menos de 100 metros, se ven los boquetes que han dejado los bombardeos israelíes. Un poco más allá ondean las banderas verdes de Hamás, sobre una lanzadera de cohetes bombardeada. La intensidad del conflicto ha sacudido los cimientos de este hotel de hormigón. Las casas de la empobrecida Franja son mucho más frágiles.

TD 19 JULIO 21:00 h

No hay manos suficientes para salvar a estas víctimas. Estaban sentadas en la calle, junto a su casa. La arena levantada en la explosión de un misil lanzado por Israel los ha sepultado. Nadie ha podido salvar a estos tres civiles. Ha sido en Beit Lahiya, una de las zonas más golpeadas por la ofensiva militar israelí, desde tierra, mar y aire. Goteo constante de víctimas en el hospital de Shifa, en Gaza, donde se cobijan miembros de Hamás. Preguntamos al portavoz cómo van las negociaciones. “Egipto ya no está en las conversaciones. Hay otra parte mediando en este conflicto”, nos dice Sami Abu Zuhri. Mientras, siguen llegando víctimas civiles: eran dos hermanos que iban en un carro cuando el Ejército israelí les ha disparado un misil en el barrio gazatí de Zeitun, asediado día y noche. “Creo que esto no parará hasta que Qatar y Turquía ofrezcan una propuesta. El objetivo no es parar la guerra, sino reforzar a los islamistas en Gaza”, nos explica el analista Nasser Elewa. La solución a este conflicto, según los analistas, no depende sólo de israelíes y palestinos. Qatar y Turquía intentan usurpar a Egipto su papel de mediador en el actual juego de fuerzas de la región. Mientras su suerte se decide en otra parte, casi dos millones de gazatíes se enfrentan a otra noche infernal en un fuego cruzado de cohetes y misiles que sólo siembra miedo, muerte y destrucción.

TD 20 JULIO 15:00 h

Las palabras se quedan cortas para describir tanta destrucción como hemos encontrado aquí, en este barrio de Al Shajahía al este de Gaza. Uno de los más poblados. En poca horas han muerto más de 50 personas y se ha abierto una pequeña ventana humanitaria de sólo tres horas para que las ambulancias puedan empezar a evacuar las víctimas. No dejamos de ver cadáveres y personal sanitario intentado salvar más todavía. Como ven al fondo siguen ardiendo casas. Éxodo masivo en el Al Shajahía, el barrio más poblado de la ciudad de Gaza. En sus caras, dolor y terror. Huyen familias enteras. Desde anoche, el Ejército israelí bombardea sin cesar esta zona, cada vez con más fuerza. Más de 40 palestinos han muerto en sólo unas horas en el este de la capital. Así ha quedado una ambulancia. Este paisaje es difícil de describir. Tanta destrucción.: cadáveres, sangre, olor a quemado, tenemos que abandonarlo pronto además, porque acaba esta pequeña ventana humanitaria. En el oeste, encontramos a la familia Al Susi a punto de abandonar su casa. Omaya está rota. ¿Por qué? ¿Por qué quieren dirigentes de Hamás? Pues que cojan ellos y disparen a la gente que ellos quieren. Que los cojan a ellos. ¡Basta, basta, basta, por favor, por favor, que muere la gente! No tiene culpade nada. ¡Sólo quiere vivir, sólo quiere vivir! Su hija Amina está aterrorizada por los incesantes bombardeos. “Queremos salir”. El corazón de Omaya se rasga. Su hijo se queda para no perder su empleo. Y sus hermanas viven en el asediado barrio de Al Shajahia. Esta familia sí puede ponerse a salvo. El padre tiene pasaporte español. “Los demás palestinos están muriendo en sus propias casas. Se están derribando las casas encima. Se está haciendo una masacre humana ante los ojos del mundo. No sé qué esperan.” Con mirada triste, abandonan su hogar. Desde un centro de la ONU, 61 hispano-palestinos salen de Gaza en este autobús. El Consulado General español en Jerusalén los espera en el cruce fronterizo y los lleva a Jordania, para salvarlos de la guerra.

TD 20 JULIO 21:00 h

Esta ha sido la jornada más sangrienta desde que empezó la ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza, hace 13 días. Sólo hoy han muerto cerca de un centenar de palestinos. La mayoría, en un solo barrio de la ciudad de Gaza, en el que hemos estado y en el que han tenido que abrir una ventana humanitaria para evacuar a las víctimas de la masacre. Como cada noche, en cuanto se pone el sol el Ejército israelí intensifica sus ataques por tierra, mar y aire. Desde que empezó la invasión terrestre, oímos muchos más bombardeos y eso se traduce en más víctimas. Un misil lanzado por la aviación israelí en el centro de la ciudad de Gaza ha matado esta tarde a siete personas, todas ellas mujeres y niños. La población civil gazatí está aterrorizada. Hoy el Consulado General español en Jerusalén ha evacuado a 61 habitantes de la Franja con pasaporte español. Y esta ha sido la jornada más sangrienta en años. Nosotros hemos estado en el barrio de Al Shajahía, en el este de Gaza, donde no cabía más destrucción. En la masacre de hoy también han muerto 13 soldados isralíes, la misma cantidad de bajas que tuvo el Ejército en 22 días en su operación terrestre de 2008. Esta tarde otras siete personas, todas ellas, mujeres y niños, Corremos hacia el barrio de Al Shajahia, el más poblado de la ciudad de Gaza. El Ejército israelí lleva bombardeándolo desde anoche, con tanta virulencia que el Comité Internacional de la Cruz Roja ha pedido una tregua humanitaria para evacuar a las víctimas. Caras desencajadas entre quienes huyen de tanto horror. Cuesta avanzar entre los escombros y asimilar tanta devastación, entre el ir y venir frenético de bomberos y personal sanitario, al que esta guerra tampoco está respetando. Este vehículo destrozado por un misil israelí era una ambulancia. No es la única que está destruida. Nos faltan las palabras para describir tanta destrucción como estamos encontrando en estos momentos en este barrio de Al Shajahia, en Gaza. No dejan de salir cadáveres, las ambulancias no dan abasto. Huele a quemado y sólo tienen tres horas para evacuar a las víctimas, una pequeña ventana humanitaria para tanta masacre. Es, con diferencia, el día más sangriento de los 13 que dura ya la ofensiva israelí. Entre los muertos, decenas de civiles, como esta anciana. Y cientos de heridos. Este hombre ha quedado en estado de shock. Entre ellos, aprovechan para escapar algunos milicianos: prefieren salvar armas antes que vidas. Y nos advierten que dejemos de grabar. Tenemos que marcharnos deprisa. Las milicias rompen la tregua antes de tiempo. Después se prorroga dos horas más: hay demasiados muertos y heridos que rescatar. Más adentro, todo apunta a que la devastación es aún mayor.

TD 21 JULIO 15:00 h

El misil israelí ha caído a las nueve de la mañana sin previo aviso y sin que ningún vecino entienda aún por qué. Es el barrio de Al Nasser, junto al centro de la ciudad de Gaza. Las máquinas trabajan a destajo en el macabro escenario en que ha quedado convertido un edificio de dos plantas. La búsqueda es angustiosa y a contrarreloj. Saben que entre este amasijo de escombros y hierros hay una mujer y un niño. No saben si vivos o muertos. El drama no sólo ha golpeado este edificio. Así ha quedado el dormitorio de la casa colindante. Pero los daños materiales no son los peores. En este hogar había varias familias, en total, 40 personas. Hay varios heridos leves; entre ellos, niños. Los dueños de la casa están destrozados. “Soy abuelo. Mis dos hijas casadas vinieron con su familia a mi casa, porque pensaban que era más segura. Mi hijo también. Y mi hermana. Y nos bombardearon, sin aviso, sin nada. Aún estoy en shock. No sé ni siquiera si todos están bien”, nos cuenta Nasser. El horror metido en los huesos. Buscando cobijo, a esta casa habían venido familiares de Beit Hanun, en el norte de la Franja, empujados por una guerra entre el Ejército israelí y los milicianos palestinos que no da tregua a la población civil. “Creíamos que podíamos proteger a nuestros hijos y a nuestros nietos, pero no lo hemos conseguido. ¿Qué podemos hacer ante los bombardeos de Israel? Sólo Dios puede ayudarnos. Somos árabes, pero ningún país árabe protege a los palestinos”, se lamenta la madre. Fuera la búsqueda acaba con la peor noticia. No hay supervivientes. Dentro, se siguen oyendo bombardeos. En esta estrecha Franja de 360 km cuadrados nadie sabe ni cuándo ni dónde llegará el próximo.

TD 21 JULIO 21:00 h

Así celebraban los milicianos de Hamás lo que para ellos es una hazaña, el secuestro de un soldado. Israel guarda silencio. Un portavoz de Hamás nos asegura que lo han capturado. “Ocurrió lo mismo en 2006, cuando la resistencia secuestró a Gilad Shalit. También dijeron que nadie había sido capturado. Pero luego todo el mundo vio que había un soldado secuestrado”, nos dice Ibab Al Husein. Lo que para algunos supone una victoria, para la mayoría de los gazatíes supone una tragedia. Un grupo de niños intenta alzar su voz antes las cámaras. “El ejército ha secuestrado mi infancia”, dice uno de sus carteles. Pies descalzos y oídos acostumbrados al incesante martilleo de las bombas. En este hospital de Gaza se cobijan cada vez más familias, como la de Farah, que nos pide contar su historia. “Muchas casas alrededor de la nuestra están destruidas. Oímos que los tanques venían hacia nosotros y salimos huyendo. Llevamos diez días en este hospital”, dice. Su nombre significa “felicidad”. Cada vez más personas buscan en los hospitales un lugar en el que ponerse a salvo. Pero hoy Israel ha atacado la tercera planta del hospital de Der Al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza. Un ataque que ha causado cuatro muertos y al menos 50 heridos. En la Franja de Gaza viven un millón de niños. Son el 60 por ciento de la población. “Todos los niños están atemorizados. Tienen traumas y muchos problemas psicológicos”, nos dice este activista de derechos humanos. Sus miradas lo dicen todo. Ojos resignados ante una guerra en la que tienen quien los ataque pero no quien les proteja.

TD 22 JULIO 15:00 h

Centro de Gaza. Estos reporteros, sentados en la calle, aún tienen el susto en el cuerpo. Llevan encima sus cámaras y lo que han podido salvar antes de salir corriendo. “Somos un equipo de unos 30 que trabajamos en la red de Al Jazeera. Algunos estaban durmiendo después de cubrir lo que ocurre en el este de Gaza. De repente, dos balas explosivas golpearon la oficina, una en la posición de directo, y todos salimos corriendo después de una gran explosión”, nos cuenta Khaled, productor de la cadena catarí. No se atreven a volver al edificio. Temen que se trate de una advertencia de Israel antes de bombardear su oficina. No es la primera vez que el Ejército ataca una sede de prensa. “El problema es que ayer, el ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, dijo que Al Jazeera tiene que parar en Gaza”, nos dice Khaled. En el último piso de este edificio se encuentra la sede de la cadena catarí Al Jazeera, aquí, en la franja de Gaza. Pero en este mismo edificio también trabaja la agencia norteamericana Associated Press. Este es otro de los 300 ataques que Israel ha lanzado contra la Franja de Gaza en las últimas 24 horas. Esta mezquita, llamada de los Mártires de Al Aqsa, en homenaje a los muertos en la segunda Intifada, volaba por los aires poco después de la medianoche. “Esto ocurre porque Estados Unidos le ha dado luz verde a Israel para hacer todo lo que quiera”, critica este gazatí de 80 años. Ocurría pocas horas antes del primer rezo de la mañana, al que muchos musulmanes de este barrio gazatí de Arrimal acuden en este mes de Ramadán. 

TD 22 JULIO 21:00 h

En este cuartucho de apenas 12 metros cuadrados se cobijan unas 30 personas sin agua, sin baño. Huyeron hace tres días de Al Shajahía. En ese barrio de Gaza, murieron 72 personas en sólo 10 horas de bombardeos. Su casa, en la que han invertido toda su vida, está completamente destruida. “Nuestros niños parecen viejos, de todo lo que han visto. ¿Por qué Israel nos hace esto? A nadie le importa. Todos los días oímos que mañana se solucionará. ¿Cuándo vendrá el mañana? Nunca tendremos un mañana”, denuncia Om Yusef, con la voz rasgada. Las mujeres intentan proteger a sus hijos, pero sienten que las bombas les persiguen. A pocos metros de aquí, un misil ha destruido esta mezquita. A medida que avanza la ofensiva militar israelí, en la Franja se copan las escuelas de las Naciones Unidas. En ésta, ya han colgado el cartel de “completo”. Dentro, tampoco hay aulas para todos. Esta familia, que huyó de Al Shajahía hace 3 días, ha optado por quedarse en el patio. “Estábamos 35 en la misma aula. Nuestra vida cotidiana es miserable. No tenemos agua, ni electricidad, ni trabajo ni esperanza. Necesitamos una solución”, nos explica Tahrir. Una paz necesaria que se aleja con cada cohete de las milicias palestinas y con cada misil del Ejército israelí. “Ahora estoy aquí, no sé dónde está mi familia, mi padre, mis hermanos. No sé ni si están vivos o muertos”, nos dice Sáhar. Según las Naciones Unidas, ya hay unos 120.000 palestinos desplazados, acogidos en escuelas como ésta. La mayoría son niños. Están sin hogar, sin juguetes, sin clases y también sin ninguna de sus pertenencias. A cada paso que damos, alrededor revolotea un enjambre de niños.

TD 23 JULIO 15:00 h

Nos dirigimos hacia el norte de la Franja de Gaza, donde se inició la ofensiva terrestre israelí. Este el último punto habitado al que podemos llegar antes del frente de guerra, en el que combaten milicianos gazatíes y soldados israelíes. Los edificios, carcomidos por seis días de constantes bombardeos. En estos bloques de casas vivían 265 familias, ahora sólo hay cuatro. Los hombres intentan conciliar el sueño de 16 noches en vela, en el rellano de la escalera, por si vuelven a bombardear. “Somos refugiados, nuestra familia ha huido tantas veces… Ahora ya no tenemos adonde ir. Dormimos en las escaleras, porque es el lugar más seguro en este edificio”, nos dice este hombre. Nos acompaña a otro bajo, en el edificio de al lado, en el que se cobijan mujeres y niños. En medio del infierno, la misma noche que Israel empezó su ofensiva militar terrestre, Afaf llegó al mundo. “Rompí aguas a las tres de la madrugada. Estaban bombardeando toda el área sin parar, y no podíamos movernos hasta que vino la ambulancia. Tardamos media hora para recorrer dos kilómetros hasta el hospital”, nos cuenta Hanan. El padre de la criatura es peluquero. Lleva más de dos semanas sin poder trabajar ni afeitarse. “Sólo deseo que su futuro sea mejor que el mío”, nos dice Omar. En este edificio viven sobre todo trabajadores de la Autoridad Palestina, no de Hamás. Quienes no tienen adonde ir o cómo escapar de aquí, intentan buscar cobijo en bajos de edificios como éste. Pero aquí tampoco están a salvo. Los tanques israelíes están a sólo dos kilómetros de aqui. La zona está arrasada. Aquí, sólo queda el espectro de una superpoblada franja de tierra.

TD 23 JULIO 21:00 h

Viven entre tumbas. Son los miserables entre los miserables. Es el cementerio de Al Sheij Shaban, en el centro de Gaza. Hishab Al Mugri nos enseña su hogar. Dentro, dos de sus siete hijos juegan al escondite alrededor de una tumba. De fondo, el zumbido persistente de los drones israelíes que sobrevuelan la Franja. Su padre creía que en un sitio como este estarían a salvo de la guerra, pero tampoco. “Cayeron 17 cohetes lanzados desde drones”. Uno mató a mi primo. Los niños tenían miedo. Creíamos que era el sitio más seguro en Gaza. Es un cementerio. ¿A dónde vamos ahora si no tenemos a dónde ir?”, nos dice. Hishab sostiene los restos de un misil lanzado por el ejército israelí en esta ofensiva. Esto es lo que ha dejado un misil F-16 (sic). En otros muchos lugares del camposanto vemos las huellas de otros ataques aéreos. “Estamos horrorizados. No podemos dormir por la noche. Nuestros hijos no pueden vivir así. Y mis manos tiemblan de miedo”, se lamenta su mujer. Lo que ven al fondo a pocos metros de este cementerio es un hospital gestionado por la Iglesia. En la fachada se ven los restos de metralla de los ataques que el Ejército de Israel ha lanzado sobre este campo santo. Junto a la casa, aún reciente, la tumba del familiar muerto en el ataque israelí. “A mi primo lo enterramos con otra persona. Y ayer enterramos a dos personas juntas. Ahora es imposible llegar al cementerio central. Que está al este, detrás del barrio de Al Shajahia”, nos explica. Esta guerra no da tregua ni para enterrar a los muertos.

TD 24 JULIO 15:00 h

Sin mucho más que poder hacer, los pequeños gazatíes se arremolinan en torno a este depósito de agua. Hace unos 35 grados, y el calor se pega a la piel como una lapa. El disparo de un cohete por las milicias palestinas quiebra este efímero remanso de paz. A solo unos metros, la Catedral de San Porfirio, en el casco antiguo de Gaza. Este lugar de culto para los 2.000 cristianos que viven en la Franja se ha convertido en un enorme albergue. La ofensiva militar israelí ha atacado cientos de viviendas; también, hospitales y mezquitas. Por eso, muchos buscan amparo bajo el paraguas de una fe que no es la suya. En los últimos días, este conflictole ha arrancado la vida a un niño en Gaza cada hora. “La situación es muy mala. Mucha gente en muchas zonas de la Franja está sin hogar. Se enfrentan a esta catástrofe, la demolición de sus casas, y el Ejército les pide que las evacuen. Han visto a gente herida, muerta a su lado. Escapan de la muerte”, nos dice el obispo de Gaza, Alexius. Estas mujeres palestinas han venido a verlo para ofrecer su ayuda. Son voluntarias de una organización de caridad. “Hay muchas dificultades. Hasta para nuestra asociación de caridad es difícil conseguir dinero y ayuda en estas condiciones”, nos explica Ebtisam. Esta Catedral de San Porfirio y la mezquita colindante acogen en estos momentos a 1.700 gazatíes desplazados. La mayoría provienen del norte y el este de la Franja. La solidaridad no entiende de fe. Islam y cristianismo se unen para crear este necesario refugio. Junto a los dos templos hay un cementerio cristiano. Los drones israelíes lo han atacado con pequeños cohetes cargados de metralla. Golpeados también un seminario y varias casas de gazatíes cristianos. Esta tumba destruida linda con una escuela de educación infantil.

TD 24 JULIO 21:00 h

Corremos detrás de una ambulancia hacia Beit Hanun, en el norte de la Franja de Gaza. Acaban de bombardear una escuela de la UNRWA, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos. Todos los que allí se refugiaban han huido hacia aquí, junto al hospital. Dentro, no cabe más dolor. Desolación. El llanto se confunde con gritos de indignación. “Nos han bombardeado. Estaba lleno de gente, de mujeres, niños, en el suelo”, nos cuenta esta gazatí. Cientos de niños llorando. Adolescentes desencajadas. El miedo les corroe hasta las entrañas. “Todos nuestros hijos se han quedado huérfanos y, además, están horrorizados”, nos dice esta mujer. Madres desesperadas que no saben cómo ni dónde proteger a sus hijos. “¿Son culpables estos bebés? ¿Acaso son terroristas?”, nos pregunta esta palestina. En la tela que envuelve a este bebé, de pocos días, aún hay restos de sangre. Es la desesperación de mujeres y niños. Las ambulancias no paran de llegar. Y nadie sabe ya dónde ponerse a salvo, ni siquiera se respetan los únicos sitios en los que hasta ahora se estaban refugiando” “Dios es el más grande. ¿Dónde están nuestros hermanos árabes? ¿Dónde está todo el mundo? Por favor, detengan esta guerra contra nosotros. Nuestro pueblo se desangra”, nos grita. En el suelo, una niña con el alma hecha añicos. “Esta bolsa es lo único que me queda de mi padre. Me lo han matado. ¡Papá! ¡Papá!” grita y llora a la vez, mientras se aferra a un maletín que nunca le devolverá una infancia arrebatada por tres guerras en menos de seis años. Salimos, sin poder digerir tanto dolor, tras otra ambulancia. Dentro, mujeres y niños aún sumidos en el terror. ¿Cómo no sentirlo? En nuestro camino de regreso, a sólo 300 metros, estalla otra bomba israelí.

TD 25 JULIO 15:00 h

La guerra continúa. En pleno centro de Gaza, un coche ha saltado por los aires. Afortunadamente, sin víctimas. El cohete lanzado por un dron israelí ha perforado el asfalto unos 20 centímetros. Cerca de allí, surca el cielo un cohete disparado por milicianos palestinos. Avanzamos por las entrañas de Gaza, convertida en una ciudad fantasma. Apenas hay comercios abiertos. Entre cristales rotos por los bombardeos israelíes, encontramos esta pequeña tienda de “masaabeh”. Anoche era la más importante del año para los musulmanes. “Anoche no pudimos ni rezar tranquilos, y con la guerra, no vendemos nada. Los pocos que han cobrado el salario lo ahorran porque nadie sabe lo que esto durará. El bloqueo nos estrangula aún más, porque apenas entran bienes por la frontera”, se lamenta Ibrahim. La principal condición que pone Hamás para firmar el alto el fuego con Israel es lo que pide todo el pueblo gazatí: el fin del bloqueo que Israel impuso hace siete años, cuando Hamás se hizo con el control de la Franja. En el puerto de Gaza, las barcas, amarradas por la guerra; sin ella, Israel tampoco permite a los pescadores palestinos faenar a más de tres millas, unos cinco km y medio, la mitad de lo acordado en el último alto el fuego. “Queremos vivir como seres humanos, con dignidad, poder viajar, movernos libremente como cualquiera de ustedes, pero nos están imponiendo este bloqueo. Esto es una muerte lenta”, nos dice el escritor Assaad Abu Shareij. Por fin, en la ciudad, una imagen que nos reconcilia con la vida. Los niños intentan aplacar el sofocante calor en una fuente. El agua huele a mar. De repente, otro cohete irrumpe en este breve instante de paz.

TD 25 JULIO 21:00 h

Nos dirigimos a Azzahara, al sur de la ciudad de Gaza. Pero esta historia podría ocurrir en cualquier lugar de la Franja. Éste es uno de los 3.400 ataques que Israel ha lanzado en 18 días. Esta casa pertenecía a un policía retirado hace 9 años. El misil mató a una mujer. En la casa de al lado viven dos ancianos. El Ejército les dio 10 minutos para abandonar la casa. Ahmad nos enseña el dantesco paisaje desde el balcón. “Soy viejo, creo que este es mi último viaje. Me quedaré en casa hasta que Dios quiera”, nos dice. Le preguntamos si, un día después del ataque, se siente seguro aquí. “¿Seguro? No hay ningún sitio seguro en Gaza. Los israelíes están bombardeándolo todo”, nos contesta. Su hija vino a esta casa a buscar refugio, pero después de este enorme bombardeo, ha marchado a casa de unos primos en esta misma barriada. Aunque aquí ha habido más bombardeos y nadie se siente a salvo. Yamam tiene 42 años y cuatro hijos. Nació en Siria. Siente que la guerra le pisa los talones. “Huimos de Siria al Líbano. Allí tuvimos que marcharnos por los enfrentamientos sectarios, así que vinimos a Gaza, a casa de mis padres. Es la tercera vez que vivimos una guerra”, nos cuenta. En esta casa de clase media viven ahora tres familias. Duermen por turnos. Los niños llevan 18 días sin jugar en la calle. “Temo por la vida de mis hijos. Mi hija pequeña se despierta llorando con pesadillas todas las noches. Ojalá nos acogieran en cualquier país del mundo, para sentirnos a salvo”, suplica Yamam. La guerra los ha atrapado en esta Franja, cerrada a cal y canto. De las otras dos guerras, pudieron huir. De ésta, no.

TD 26 JULIO 15:00 h

Estamos en Beit Hanoun, en el norte de la Franja de Gaza. El paisaje es apocalíptico,desolador, nos sobrecoge. Todos los gazatíes que viven en el norte de la Franja están huyendo, recogen las pocas pertenencias que les quedan entre toda esta destrucción y tienen pocas horas para salir de aquí, porque a las 8 de la tarde vuelve el infierno. Esto es el norte de la Franja. Al sur, al este de Jan Yunis, donde esta noche los bombardeos han sido aún más fuertes, todavía no nos permiten acceder. Cesa el martilleo de las bombas y nos encaminamos a Beit Hanoun. Éxodo doloroso y apresurado: tienen sólo unas horas para salvar lo poco que les queda aquellos que han logrado salvar la vida. Los coches avanzan a duras penas entre los escombros también, los que no pueden hacerlo por su propio pie. Al llegar al centro de Beit Hanoun, perdemos hasta el aliento. Ningún calificativo alcanza a describir este escenario de apocalipsis que nos deja mudos. Entre árboles arrancados de cuajo y una montaña de escombros, encontramos a Mohammed y a su pequeño. “Los tanques bombardearon nuestra casa y todo ardía. Huimos mi hijo y yo al hospital, el resto a la escuela. Por la noche, otra vez, los F-16 atacaron y la destruyeron completamente”, nos cuenta, desolado. La calle Al Kafarna, arrasada. El masivo bombardeo no ha respetado casas civiles, ni el cementerio, ni la mezquita. Ni siquiera el hospital en el que se refugiaban las familias que huyeron de la escuela de la UNRWA atacada anteayer. “El Ejército israelí los llama ataques selectivos contra objetivos terroristas. Pero todo esto que están viendo, toda esta destrucción, corresponde a sólo los ataques de esta noche en una zona de Beit Hanun, en el norte de la Franja. Todo alrededor, donde miremos, es destrucción y devastación.” Ir y venir desesperado y desesperanzado de decenas de miles de gazatíes. Una población civil que no tiene escudo ni refugio bajo el que protegerse. “Tenéis el deber de enseñar lo que esta pasando aquí. Todos hablan de los israelíes atemorizados por los cohetes de las milicias, pero no ven el horror que estamos viviendo aquí los palestinos”, nos dice esta gazatí. ¿Cuánto sufrimiento, cuántas más heridas le caben a esta estrecha Franja de tierra, operada a corazón abierto, sin anestesia?

TD 26 JULIO 21:00 h

Es lo más parecido a la devastación que deja tras de sí una gran guerra, pero aquí se ha producido en sólo unas horas, las previas al alto el fuego. Un paréntesis insuficiente para evacuar cadáveres y heridos, huir y recuperar lo poco que les queda de su miserable existencia. Este fantasmagórico paisaje de Beit Hanun, en el norte, se repite en muchos otros puntos de la Franja. En Beit Lahia, todavía humeante, encontramos el enorme cráter que ha dejado un solo bombardeo israelí. “Todavía huele a quemado. Esta es la capacidad de destrucción de un solo misil lanzado por la aviación israelí. Durante 19 días de ofensiva, el Ejército de Israel ha lanzado sobre la Franja de Gaza un total de unos 3500 ataques en una superficie de 360 kilómetros cuadrados”. La explosión también ha volado la fachada de la casa de enfrente. Mohammed nos cuenta que el Ejército israelí les llamó a las 2 de la madrugada y les dio cinco minutos para abandonar su casa. Un dron disparó un cohete y dos minutos después, un F-16 lanzó un misil. En la casa había niños y ancianos. “Unas 25 familias han quedado sin hogar. Ya no hay adonde ir. Ningún lugar es ya seguro, si siquiera las escuelas ni los hospitales”, denuncia este padre de familia. Poco después, bombardearon la casa de sus vecinos. Desde aquí se ven también otros ataques en el mismo barrio. “Dejé mi casa por miedo y al volver, la encuentro destruida. Y la de mi hermana, y la de mis vecinos. ¿Acaso somos culpables? ¿Cada casa tiene un terrorista? Como madre, sólo quiero que mis hijos crezcan en paz. Y le pido al mundo que nos ayude: somos madres que hemos perdido a nuestros hijos ante nuestros ojos”, suplica entre lágrimas esta gazatí. A menos de dos metros, estos ojos inocentes escrutan los restos de una tragedia que no alcanzan a entender.

TD 27 JULIO 15:00 h

Más de 200 niños muertos en 20 días de ofensiva militar israelí. Uno de los más pequeños pereció en este hospital infantil de Atufah, en el casco antiguo de Gaza. Cristales rotos, sangre por paredes, suelo y techo. La causa: un bombardeo a 200 metros de aquí. Desde la ventana se ven los restos. Nadie los avisó para que evacuaran el hospital. En la fachada, hay impactos de metralla. Pero lo peor ocurrió en la unidad de cuidados intensivos. Había cuatro bebés. Uno estaba en estado crítico. La onda expansiva, con cristales y metralla de la explosión llegó hasta aquí. Estaba lleno de humo. El médico dejó al bebé solo 4 o 5 minutos. Y cuando volvió estaba lleno de sangre y había muerto, nos cuenta Jamil Ali, el director del hospital. El bebé tenía sólo unos meses. El ataque no fue directo contra este hospital pediátrico, pero dejó un bebé muerto y unos 30 heridos. En estos momentos, el hospital está cerrado y nos tenemos que marchar de aquí porque los bombardeos se oyen muy cerca. Abandonamos el hospital en medio de un paisaje dantesco. El olor a pólvora lo impregna todo y aún humean los restos de este bombardeo. El personal humanitario tampoco está a salvo, ni siquiera durante sus labores de rescate. Durante el alto el fuego de ayer, sacaron unos 150 cadáveres. Hay mucha gente debajo de los escombros que ni siquiera podemos rescatar. Ni siquiera nos dejan trabajar. Ayer mataron a un compañero dentro de una ambulancia, denunciaba este enfermero desde Beit Hanun, una de las zonas más devastadas. Los ataques israelíes han matado al menos a dos trabajadores de la Media Luna Roja. Uno en Beit Hanun. Otro, en el asediado barrio gazatí de Al Shajahia iba dentro de esta ambulancia. [Restos de ambulancia se parecen a los de otra noticia]

TD 27 JULIO 21:00 h

En sólo unas horas de alto el fuego, las calles de Gaza y este mercado recuperan todo este bullicio. Los musulmanes se preparan para el fin del Ramadán, la fiesta del Eid el Fiter. Es la primera vez que vemos tanta vida en las calles de Gaza después de 20 días de ofensiva militar israelí. Un breve respiro para la asfixiada Franja de Gaza. Las milicias palestinas, atascadas en la falta de acuerdo, por fin pedían un alto el fuego. En cuanto Israel ha suspendido los bombardeos, los gazatíes se han echado a la calle. Compras forzosamente apresuradas. “Sólo Dios sabe si podremos tener una fiesta normal y la gente podrá venir a comprar, porque si sigue la guerra, no conseguiremos vender todo nuestro producto”, nos dice Dia. Este pescado en salazón se llama “fsij”. En Gaza y en Egipto, es la comida típica para poner fin al mes delRamadán. Y los puestos están abarrotados. Es la primera vez en 20 días que encontramos toda esta vida en las calles de Gaza. Es gracias al alto el fuego. En una situación normal, sin guerra, por este mercado no podríamosni pasar. Toda la Franja contiene el aliento. No sabe si podrá celebrar la fiesta grande del islam: el Eid el Fiter. “No tenemos fiesta del Eid. Mi familia está en la calle, ¿cómo podría ser un Eid? No tenemos para darles de comer a nuestros hijos ni un lugar donde dormir”, nos contesta entre sollozos Nájua. Tampoco pueden volver a casa los 200.000 desplazados que deja la ofensiva militar israelí. Esta familia huyó de los intensos bombardeos de Al Shajahia y lleva 10 días durmiendo en el recinto de este hospital. “Estamos en unas condiciones muy duras. Mis hijas sólo ven ambulancias con muertos y heridos. Intento que no lo vean, pero no tienen ni con qué jugar. Cualquier gato en cualquier lugar del mundo tiene más derechos que ellas”, se lamenta Rafiq. Por la tarde, vuelven los bombardeos. Algunos logran dormir, vencidos por el cansancio de 20 días de guerra.

TD 28 JULIO 15:00 h

Por dos shékels, menos de medio euro, estos niños gazatíes pueden olvidarse durante cinco minutos de que están en medio de una guerra. Este rudimentario columpio está frente a una escuela de la UNRWA. La razón: hoy es el primer día del Eid el Fitr, la fiesta grande de los musulmanes. “Estamos en el Eid y la guerra está matando la ilusión de nuestros niños. Tienen miedo: no dejan de escuchar bombas, drones y cohetes a su alrededor. Tenemos que hacer lo que sea para que sean felices”, nos explica este padre. Cada año en esta fiesta, los niños estrenan juguetes y ropa nueva. La familia se viste con sus mejores galas. Por eso, ante esta escuela también hay un puesto de ropa infantil: tres camisetas cuestan poco más de dos euros. “Dejamos nuestra casa sin ni siquiera una muda de ropa para nuestros hijos. Es la primera vez que pasamos un Eid tan duro. Normalmente les compramos ropa y regalos; ahora, más que un regalo, es una necesidad”, asegura esta madre. En este asfixiante mes de julio, el agua se ha convertido en el regalo más preciado para niños y adultos, que desde el patio de la escuela, ven los bombardeos. En tres semanas, la ofensiva militar israelí ha dejado 6.600 viviendas destruidas o inhabitables. Esta familia huyó hace dos semanas de Azeitun, un barrio del este de Gaza. No sabe si su casa sigue en pie. “He intentado construir algo parecido a un hogar, para que mis hijos se sientan protegidos. No puede ser un Eid normal, hay demasiada tristeza, pero tenemos que intentar al menos que nuestros hijos se sientan felices”, nos dice Médhad. Según datos de las Naciones Unidas, Israel ha ocupado ya el 44 por ciento de la Franja de Gaza. En esa zona, vivían unos 250.000 palestinos. Muchas de las personas que se alojan en escuelas como ésta no tendrán después un hogar al que volver.

TD 28 JULIO 21:00 h

Diez muertos en un solo ataque, entre ellos, 7 niños. Ha sido en esta calle del campo de refugiados del Al Shaate, en el oeste de la ciudad de Gaza. Después de una mañana con menos bombardeos, muchos gazatíes se habían atrevido a salir, en la fiesta que pone fin al mes del Ramadán. “En la calle había un montón de niños jugando. La mayoría eran parientes. He visto caer un cohete justo entre ellos y todo se ha llenado de sangre. He intentado salvar a algunos niños, pero ya estaban muertos”, nos cuenta este testigo, con las manos y la ropa aún ensangrentada. Este agujero es el impacto que ha dejado en el asfalto el cohete lanzado porun dron israelí. Alrededor había muchos niños jugando en este primer día del Eid elFitr. La metralla, como ven, ha llegado hasta esa fachada. La metralla, como ven, ha llegado hasta esa fachada. Los testigos aseguran que los impactos de metralla son de cohetes disparados desde drones israelíes. El Ejército sostiene que lo ha lanzado Hamás. Este es el escenario de la muerte. Minutos antes, a sólo 300 metros de aquí, grabábamos estas escenas llenas de vida: montones de niños salían a la calle, después de 3 semanas de ofensiva militar israelí. Unos exhibían sus dotes futbolísticas. Otros, sus juguetes nuevos. “Queremos que pare la guerra. Esto es tan difícil para nosotros. Estamos aterrorizados. Hamás está bajo tierra e Israel bombardea nuestras casas. Somos humanos. Tenemos sentimientos”. Era el llamamiento a la paz de Rosanne, una gazatí de sólo 14 años.

TD 29 JULIO 15:00 h

Es sólo uno de los múltiples bombardeos que el Ejército ha lanzado esta larga noche. No logran controlar el incendio que ha producido el ataque israelí a la única central eléctrica que hay en este territorio. La columna de humo se divisa desde toda la Franja. Otro ha golpeado este edificio de prensa, en el centro de Gaza. En el último piso está la sede del canal Al-Aqsa, la TV de Hamás. No ha habido víctimas, pero los destrozos saltan a la vista en esta arteria de la ciudad. “A las 3 hemos oído una primera explosión y salimos corriendo a ver qué pasaba. En menos de un minuto, otro cohete dio en el mismo piso. Vi que era justo el edificio de al lado, en el tejado. Y traje mi familia al bajo del edificio”, nos cuenta este portero. A las 3 de la madrugada, el Ejército israelí ha disparado 2 cohetes desde aviones no tripulados. Es la segunda vez durante esta ofensiva que atacan este edificio de prensa. También lo hicieron en la última guerra, en 2012. La torre alberga no sólo medios de comunicación, también hay oficinas. Pero en este tiempo de guerra familias enteras buscaban cobijo aquí. “Salimos del barrio de Al Shajahia. Nos dejaron un piso aquí. Creíamos que era seguro, hasta que de madrugada sentimos la explosión. Cuando intentamos escapar, sonó la segunda y cayeron todos los cristales, nos dice Muaín, que tiene que huir de nuevo, sin saber bien hacia dónde. Este montón de escombros era hasta anoche la casa de Ismail Haniyeh, el exprimer ministro del Gobierno de Hamás en Gaza. Dejó de serlo cuando se formó el Gobierno de unidad palestino, al que Israel se opuso frontalmente antes de iniciar esta ofensiva militar.

TD 29 JULIO 21:00 h

Varias columnas de humo han vuelto a dominar hoy el horizonte de Gaza. Una de ellas procedía del ataque israelí con misiles que, anoche, alcanzaron los tanques de combustible de la única planta de electricidad que hay en la franja. El 90 por ciento de la población se ha quedado sin luz. La planta ya había sido atacada hace unos días y funcionaba al 20 por ciento de su capacidad. En las últimas horas, Israel ha intensificado sus ataques sobre Gaza. Jerusalén, Érika Reija, con alrededor de 100 muertos desde la pasada medianoche, los palestinos dicen que ha sido el día más sangriento en 22 días de ofensiva israelí. Así es. Los bombardeos masivos han vuelto. El ejército israelí ha atacado decenas de objetivos, entre ellos, la casa de un dirigente en la organización terrorista Palestina. También se han atacado infraestructuras imprescindibles para los palestinos. El número de palestinos muertos se aproxima ya a los 1200. Israel asegura que entre ellos hay más de 300 combatientes terroristas palestinos. Hemos escuchado rumores de una posible tregua, pero a esta hora todavía no se ha concretado. Día de intensos bombardeos en la Franja de Gaza. En el centro de la ciudad, una imagen insólita: gazatíes haciendo cola frente a una panadería. El pan de pita se ha convertido en un bien preciado. La mayoría de familias lo prepara en casa; pero casi toda la Franja está sin electricidad. En condiciones normales, los gazatíes tienen sólo 8 horas de luz al día. Hoy una hora es casi un milagro. El Ejército israelí ha atacado los tanques de fuel que alimentan la única planta eléctrica de Gaza. En este campo de refugiados de Al Shaate, Abu Ahmad escucha atento la radio para saber si se confirma el alto el fuego. A su alrededor, niños descalzos que en su corta existencia han vivido ya tres guerras. “Todos estos niños crecen pensando en luchar contra Israel, porque no tienen nada, ni futuro, y quieren recuperar sus derechos aunque sea por la fuerza”, nos dice. En estos días del Eid el Fitr, las familias máspudientes traen a sus hijos a centros de ocio como éste. Las más humildes, les regalan juguetes que estrenar en la calle. Entre ellos, abundan las pistolas y metralletas. En esta estrecha Franja de tierra, en la que la pobreza azota al 80 % de la población y el bloqueo dura ya 7 años, la mayoría de gazatíes ven en la lucha armada de Hamás una defensa frente a la ofensiva militar israelí. El apoyo es mayor cuanto mayor la pobreza. “¿Cuánto tiempo podemos soportar este asedio, esta presión, la pobreza, demasiadas crisis, fuel, electricidad, agua…? Vivimos como en la Edad Media. Así que la gente espera que esta confrontación pueda cambiar sus condiciones hacia una vida mejor”, nos explica Talal Ókal, un periodista independiente, contrario a las tesis de Hamás y defensor de la paz.

TD 30 JULIO 15:00 h

Una neblina gris cubre la Franja de Gaza, después de la peor noche de bombardeos israelíes: no han pasado más de 3 segundos sin oír una explosión. Uno… dos… tres… El Ejército israelí ha disparado tres misiles dentro de esta escuela de la UNRWA, la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos. Un cuarto, justo en la puerta del colegio, donde yacen los cadáveres de varios burros, reventados por la explosión. “Esto tenía que ser un lugar seguro para las familias que se refugian aquí. Pero de madrugada el Ejército israelí empezó a bombardear alrededor y no pensábamos que también lo haría dentro de la escuela”, nos cuenta su director. Dentro había 3.200 personas. Todas habían huido de sus casas, obedeciendo las advertencias de evacuación del Ejército israelí. Pero eso tampoco ha librado de la muerte a una veintena de ellas, la mayoría, mujeres y niños. Cuando se produjeron los ataques, a las cinco de la madrugada, en esta aula había unas 70 personas, todas ellas mujeres y niños. No es la primera vez que Israel ataca durante esta ofensiva militar una escuela de las Naciones Unidas. Ataques que violan flagrantemente el Derecho Internacional. “No necesitamos una guerra. Si ellos la necesitan, entonces de acuerdo, matadnos a todos de una vez y no nos dejéis sufrir más. Las milicias lanzan un cohete y se esconden bajo tierra. Y entonces Israel nos bombardea. Queremos a nuestros hijos vivos”, reclama, indignada, Sabah. La escuela está en el campo de refugiados de Jabalia, la zona más poblada de toda Palestina.

TD 30 JULIO 21:00 h

Esto es lo que se veía esta mañana desde el hospital del campo de refugiados de Jabalia, al este de Gaza. Las últimas 24 últimas horas han sido las más sangrientas de la ofensiva militar israelí en la Franja. Los bombardeos siguen sin respetar al personal humanitario. Por la tarde, Israel anunciaba un alto el fuego de 4 horas que no se ha cumplido. Las ambulancias trabajan sin tregua. Algunas víctimas llegan en coches privados. “Intentamos llegar a todos los sitios donde bombardean, a veces tenemos que meternos en medio del fuego. Pero incluso cuando hacen una tregua humanitaria no es suficiente para recuperar a todas las víctimas”, nos explica este enfermero. Esta modesta sala de urgencias tiene impregnado el olor irrespirable de la muerte. En este cadáver, los médicos han escrito la palabra “desconocido”. “Tenemos escasez de equipamiento, camas, medicinas. Sólo anoche recibimos 342 heridos y 58 muertos. Y nuestra capacidad es para atender a 100”, nos dice el doctor Iad. Uno de cada tres heridos son niños. El Ejército israelí ha vuelto a atacar una escuela de las Naciones Unidas, incluida una clase que albergaba sólo a mujeres y niños. “Somos ciudadanos, somos civiles. No hicimos nada contra las fuerzas de Israel”, nos dice este herido antes de que se lo lleven. “Esta ofensiva militar israelí dura ya 23 días. Es la más larga de las tres que ha lanzado Israel contra la Franja de Gaza en los últimos 6 años. Y todo apunta a que también será la más mortífera.

Fuentes: TVE y ACOM – Acción y Comunicación en Oriente Medio.

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Un comentario el ““Crónica de una muerte anunciada, por la vocera de Hamas”

  1. generacionjudia
    8 septiembre, 2014

    Reblogueó esto en Generacion Judiay comentado:
    “Crónica de una muerte anunciada, por la vocera de Hamas”

    TRANSCRIPCIÓN DE LAS CRÓNICAS DE LA CORRESPONSAL DE RTVE YOLANDA ÁLVAREZ (13 DE JULIO DE 2014 – 30 JULIO 2014)

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“La Torre de Babel Ediciones”

“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

Goodreads

“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

“Juglarías” …un poeta en Israel…

Juglarías, la poesía de los hombres y mujeres que abrazan el devenir vital con intensidad estableciendo ese vínculo maravilloso entre vida y literatura. Y pese a la presión del docto en la torre de su castillo, las juglarías se convierten enclerecias, y los hombres y mujeres que las escriben en sabios de sangre instruída con una analítica sanguínea desbordante de historias y experiencias. El texto Juglarías, un poeta en Israel, está escrito entre duelos y quebrantos, entre alegrías y entusiasmos y con una prosa poética natural y profunda. La lírica de Juan Zapato, su autor, es realista, a veces agnóstica en cuanto a lo ulterior; otras de poso infantil ante lo pretérito, en otros casos, como en sus relatos, de tono antropológico pero sin la ausencia de una mirada poética. Todo un testimonio vital fundamentado en el tiempo y el espacio de los años que han pasado desde el inicio de la vida del autor en Argentina a la madurez en Israel tras su aliá. Vida y literatura, elementos inseparables. Textos que nacen del devenir diario y que Juan Zapato ofrece al lector para humanizarse y humanizarnos. Esperanza, a veces casi agotada, la que el autor nos desvela ante el conflicto de su tierra, y saltos a la metáfora vital y a la ataraxia, para descansar de tanto nudo gordiano. Juglarías, un poeta en Israel es vida, un cuaderno de viaje al fin de al cabo. Es una muestra de cómo Juan Zapato hace literatura de su experiencia escogiendo segmentos de aquel momento y aquel lugar que, por un pequeño capricho del cosmos, destacaron sobre otros para ser contados en prosa o poesía. Jesús Sordo Medina (Revista Homo Homini Sacra Res)

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