ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

“Mitos y realidades” 3er. capítulo: La partición (II), Mitchell G. Bard

MITO

«Israel usurpó la totalidad de Palestina en 1948».

REALIDAD

Cerca del 80 por ciento de lo que era el territorio histórico de Palestina y el hogar nacional judío, tal como quedó definido por la Liga de las Naciones, fue cercenado por los británicos en 1922 y asignado a lo que se convirtió en Transjordania. El asentamiento judío allí estaba prohibido. la ONU dividieron el restante 20 por ciento de Palestina en dos estados. Con la anexión que Jordania hizo de la ribera occidental (la Cisjordania) en 1950, y el control egipcio de Gaza, los árabes controlaban más del 80 por ciento del territorio del mandato, mientras el Estado judío conservó apenas un 17,5 por ciento.7

MITO

«A los árabes palestinos nunca les ofrecieron un Estado y, por tanto, les han negado el derecho a la autodeterminación».

REALIDAD

La comisión Peel en 1937 llegó a la conclusión de que la única solución lógica para resolver las contradictorias aspiraciones de los judíos y los árabes era dividir a Palestina en un Estado judío y un Estado árabe separados.
Los árabes rechazaron el plan porque los obligaba a aceptar la creación de un Estado judío, y requería que algunos palestinos vivieran bajo la «dominación judía». Los sionistas se opusieron a las fronteras del Plan Peel porque habrían sido confinados a poco más que un gueto de 1.900 de las 10.310 millas restantes de Palestina. Sin embargo, los sionistas decidieron negociar con los británicos, mientras los árabes rehusaron contemplar ningún tipo de arreglo.
En 1939, el Informe Oficial británico abogaba por el establecimiento de un Estado árabe en Palestina en el transcurso de 10 años, y limitaba la inmigración judía a no más de 75.000 personas durante los siguientes cinco años.
Luego de esa fecha, a nadie le sería permitido entrar sin el consentimiento de la población árabe. Aunque a los árabes les habían otorgado una concesión sobre la inmigración judía y les habían ofrecido la independencia —el objetivo de los nacionalistas árabes— repudiaron el Informe Oficial.

LaparticiónMapa3

Con la partición, a los palestinos les hubieran dado un Estado y la oportunidad de autodeterminación. Esto también fue rechazado.

Mitchell G. Bard© Traducción al español: Vicente Echerri ISBN 0-971-2945-4-2

Notas:

7 La Palestina histórica abarca lo que es actualmente Jordania (aproximadamente 35.640 millas cuadradas), Israel (8.019 millas cuadradas), Gaza (139 millas cuadradas) y la Cisjordania (2.263 millas cuadradas).

Ir al inicio del libro: https://israelatina.com/2014/07/13/mitos-y-realidades-mitchell-geoffrey-brad/

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“La Torre de Babel Ediciones”

“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

Goodreads

“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

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