ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

“Mitos y realidades” 3er. capítulo: La partición (III), Mitchell G. Bard

MITO

 

«La mayoría de la población de Palestina era árabe; por tanto, debieron haber creado un estado árabe unitario».

REALIDAD

 

Al tiempo que se resolvió la partición del territorio en 1947, los áarabes sí tenían una mayoría en la Palestina occidental como un todo —1,2 millones de árabes versus 600.000 judíos.8 Pero los judíos eran mayoría en la zona que les había sido otorgada por la resolución, y en Jerusalén.
Los judíos nunca tuvieron la oportunidad de alcanzar una mayoría en el país, dada la restrictiva política inmigratoria de los británicos. En contraste ,la población árabe palestina, que había estado disminuyendo antes del Mandato de 1922, creció exponencialmente porque los árabes de todos los países circunvecinos estaban en libertad de ir —y millares e ellos lo hicieron— a aprovecharse del rápido desarrollo económico y de las mejores condiciones sanitarias alentadas por el asentamiento sionista.
No sólo fue la demografía lo que determinó la división de Palestina; también se basó en la conclusión de que los reclamos territoriales de judíos y árabes eran irreconciliable, y que el arreglo más lógico era la creación de dos estados.
Irónicamente, ese mismo año, 1947, los países árabes miembros de las Naciones Unidas respaldaron la partición del subcontinente indio y la creación del nuevo y prerdominantemente estado musulmás de Pakistán.

MITO

«Los árabes estaban dispuestos a aceptar un arreglo que evitara el derramamiento de sangre».

REALIDAD

Según se aproximaba el voto por la partición, resultó claro que existían pocas esperanzas de una solución política para un problema que trascendía la política: la renuencia de los árabes a aceptar un Estado judío en Palestina y el rechazo de los sionistas a transarse por nada menos. La implacabilidad de los árabes se hizo evidente cuando los representantes de la Agencia Judía
David Horowitz y Abba Eban hicieron un último esfuerzo para llegar a un acuerdo en una reunión con el Secretario de la Liga Árabe Azzam Pasha el 16 de septiembre de 1947. Pashá les dijo bruscamente:
El mundo árabe no está en disposición de llegar a un arreglo. Es probable, Sr. Horowitz, que su plan sea racional y lógico, pero el destino de las naciones no se decide por una lógica racional. Las naciones nunca conceden; luchan. Ustedes no lograrán nada por medios pacíficos o por arreglos. Tal vez puedan lograr algo, pero sólo por la fuerza de las armas. Nosotros intentaremos derrotarlos. No estoy seguro de que tendremos éxito, pero lo intentaremos. Pudimos expulsar a los cruzados; pero, por otra parte, perdimos España y Persia. Puede ser que perdamos Palestina. Pero es demasiado tarde para soluciones pacíficas.8

Mitchell G. Bard© Traducción al español: Vicente Echerri ISBN 0-971-2945-4-2

Notas:

8 Ariech Avneri, The Claim of Dispossession, (NJ: Transaction Books, 1984), p. 252.
David Horowitz, State in the Making, (NY: Alfred A. Knopf, 1953), p. 233.

Ir al inicio del libro: https://israelatina.com/2014/07/13/mitos-y-realidades-mitchell-geoffrey-brad/

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“La Torre de Babel Ediciones”

“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

Goodreads

“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

“Juglarías” …un poeta en Israel…

Juglarías, la poesía de los hombres y mujeres que abrazan el devenir vital con intensidad estableciendo ese vínculo maravilloso entre vida y literatura. Y pese a la presión del docto en la torre de su castillo, las juglarías se convierten enclerecias, y los hombres y mujeres que las escriben en sabios de sangre instruída con una analítica sanguínea desbordante de historias y experiencias. El texto Juglarías, un poeta en Israel, está escrito entre duelos y quebrantos, entre alegrías y entusiasmos y con una prosa poética natural y profunda. La lírica de Juan Zapato, su autor, es realista, a veces agnóstica en cuanto a lo ulterior; otras de poso infantil ante lo pretérito, en otros casos, como en sus relatos, de tono antropológico pero sin la ausencia de una mirada poética. Todo un testimonio vital fundamentado en el tiempo y el espacio de los años que han pasado desde el inicio de la vida del autor en Argentina a la madurez en Israel tras su aliá. Vida y literatura, elementos inseparables. Textos que nacen del devenir diario y que Juan Zapato ofrece al lector para humanizarse y humanizarnos. Esperanza, a veces casi agotada, la que el autor nos desvela ante el conflicto de su tierra, y saltos a la metáfora vital y a la ataraxia, para descansar de tanto nudo gordiano. Juglarías, un poeta en Israel es vida, un cuaderno de viaje al fin de al cabo. Es una muestra de cómo Juan Zapato hace literatura de su experiencia escogiendo segmentos de aquel momento y aquel lugar que, por un pequeño capricho del cosmos, destacaron sobre otros para ser contados en prosa o poesía. Jesús Sordo Medina (Revista Homo Homini Sacra Res)

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