ISRAEL LATINA

Magazine virtual ISSN: 1565-7442, 2da. Etapa

Lodz 1939, ¿por qué?, Yacov Drachman

010Ser hijo único y con padres como los míos, es algo extraordinario. Vivian para mí, no había nada inalcanzable. Todos mis deseos eran cumplidos. Yo era el centro de sus vidas. Si me encaprichaba a veces y no quería comer, no se enojaban ni me castigaban.

Cierto día, al parecer, mi comportamiento no fue de los mejore. Recuerdo que mi padre, Mendel, trajo a casa un Kainchik, una especie de látigo y lo colgó sobre la puerta y mirándome muy serio, dijo: Jákubek, ¿Ves esto? Esto es para cuando te portes mal. Pero la función del Kainchik fue esa: estar colgado eternamente sobre la puerta. Jamás fue usado para castigarme.

Fuimos muy felices durante los primeros cuatro años de mi vida. No recuerdo haber llorado y eso era realmente un problema.

No es normal que un niño de mi edad nunca llore.

Me llevaron al médico, para ver si me hacía llorar, pero no lo logró. Como único remedio, aconsejó a mi madre Sara, que me pellizque, y de esa manera provocar el llanto. No me pellizcaron, no me castigaron, pero tampoco lloré. Parece que el destino me, lo tenía reservado para el futuro. Ese futuro desgraciado, que cayó de pronto sobre mí.

Había cumplido cuatro años de edad, mas tampoco los próximos seis años lograron hacerme llorar, sino que me endurecieron. Hasta llegué a envidiar a aquellos a los cuales se deslizan las lágrimas por las mejillas.

En aquellos días algo que me fascinaba en gran manera era cuando mis padres me llevaban a ver a un negro en una gran vitrina de un comercio de Lodz. Había allí un maniquí de un negro, para mí era algo increíble que una persona tuviera ese color, mis padres me explicaron, que en otras partes del mundo, muy lejos, había hombres como nosotros, pero que tenían la piel de color diferente.

Así comencé a querer a mi hombre negro, a aquel hombre distinto, a ese negro orgulloso y elegante con su ancha sonrisa que cambiaba de ropas todos los días. Ese fue durante mucho tiempo mi paseo preferido, hasta mi comportamiento mejoraba de tal forma, que recibía como premio una visita a mi amigo negro. Pro uno de esos paseos terminó con mi inocencia. Mi vida feliz y todo aquel mundo maravilloso que me rodeaba se derrumbó. Fue en uno de esos paseos, iba montado en mi trineo, tirado por mamá, en dirección de mi amigo; mi madre se detiene y por primera vez, veo el miedo reflejado en su rostro. Varios muchachones polacos nos rodean y nos obligan a permanecer quietos, hablan entre ellos y noto una extraña sonrisa en sus ojos, al tiempo que van dando vueltas alrededor nuestro, acercándose más y más. Uno de ellos, ya junto a nosotros da un violento puntapié, vuelca el trineo y yo salgo volando derecho sobre la nieve. Varios de ellos se interponen entre mi madre y yo, mientras otros me levantan, toman la nieve endurecida de la calle y me la refriegan por la cara, me la pasan por los ojos, la meten en mi boca y por mi cuerpo, siento como si me arrancaran pedazos de mejilla y de labios, luego me vuelven a tirar sobre la nieve y riéndose a carcajadas sueltan a mamá diciéndole que eso harán con todos los judíos en el futuro, y que no nos atrevamos a volver a pasar nuevamente por esa calle, de lo contrario será mucho pero la próxima vez.

Mamá no abrió la boca, me tomó en sus brazos, dejando el trineo allí, salió a la carrera, escuchando tras suyo las risas burlonas y los gritos de ¡Yid, yid![1] Esa fue la primera vez que oí esa palabra. Desconocida para mí hasta ese momento. Tal fue mi presentación, era como haber recibido un título, un galardón, y desde ese instante, ese yid se convirtió en mi compañero inseparable por el resto de mi vida.

No, mi negro amigo; no te veré más: Tú seguirás siempre allí, siempre igual, con tu sonrisa plena, tú no eres más mi amigo distinto, ahora el distinto soy yo.

Yacov Drachman© Fragmento del libro “Lágrimas secas”, que presenta “La Torre de Babel Ediciones”, en la Feria Internacional del Libro de Jerusalén 2015, Stand 60.


[1] ¡Judío, judío!

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Un comentario el “Lodz 1939, ¿por qué?, Yacov Drachman

  1. rosalba
    26 enero, 2015

    no tengo palabras

    Me gusta

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“La Torre de Babel Ediciones”

“La Torre de Babel Ediciones”, es un proyecto editorial independiente, que propone la divulgación de autores isarelíes contemporáneos que escriben en español. Relatos, poemas y entrevistas. Novela histórica basada en hechos reales. Poesía erótica. Diferentes géneros para mirar esta sociedad.

Goodreads

“El último día”, Mina Weil

Monfalcone, en el noroeste de Italia, 1938.Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en a escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía. “El último día” es un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros. No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió. Florinda Friedman Goldberg. (Docente e investigadora de Literatura Latinoamericana Universidad Hebrea de Jerusalén y Universidad de Tel Aviv)

“Juglarías” …un poeta en Israel…

Juglarías, la poesía de los hombres y mujeres que abrazan el devenir vital con intensidad estableciendo ese vínculo maravilloso entre vida y literatura. Y pese a la presión del docto en la torre de su castillo, las juglarías se convierten enclerecias, y los hombres y mujeres que las escriben en sabios de sangre instruída con una analítica sanguínea desbordante de historias y experiencias. El texto Juglarías, un poeta en Israel, está escrito entre duelos y quebrantos, entre alegrías y entusiasmos y con una prosa poética natural y profunda. La lírica de Juan Zapato, su autor, es realista, a veces agnóstica en cuanto a lo ulterior; otras de poso infantil ante lo pretérito, en otros casos, como en sus relatos, de tono antropológico pero sin la ausencia de una mirada poética. Todo un testimonio vital fundamentado en el tiempo y el espacio de los años que han pasado desde el inicio de la vida del autor en Argentina a la madurez en Israel tras su aliá. Vida y literatura, elementos inseparables. Textos que nacen del devenir diario y que Juan Zapato ofrece al lector para humanizarse y humanizarnos. Esperanza, a veces casi agotada, la que el autor nos desvela ante el conflicto de su tierra, y saltos a la metáfora vital y a la ataraxia, para descansar de tanto nudo gordiano. Juglarías, un poeta en Israel es vida, un cuaderno de viaje al fin de al cabo. Es una muestra de cómo Juan Zapato hace literatura de su experiencia escogiendo segmentos de aquel momento y aquel lugar que, por un pequeño capricho del cosmos, destacaron sobre otros para ser contados en prosa o poesía. Jesús Sordo Medina (Revista Homo Homini Sacra Res)

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